Los vecinos se oponían a la ecoplanta, que nunca generó problemas
26 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En pie de guerra se pusieron los vecinos de Boiro nada más anunciarse que el municipio había sido elegido para dar cabida a una planta de transferencia de residuos. Corría el año 1997 y la comarca ansiaba poner fin a los vergonzosos vertederos al aire libre. Sogama se presentaba como una de las alternativas. Su idea era centralizar en territorio boirense la basura de toda la comarca para después llevarla a Cerceda. La propuesta provocó protestas, recogidas de firmas y hasta movilizaciones.
Pese a la oposición, tal día como hoy de 1998, se confirmaba el anuncio realizado el año anterior: «El parque industrial de Boiro albergará la ecoplanta comarcal de residuos». Como compensaciones, se hablaba de la eliminación del vertedero y de la ejecución de un polígono conectado con la entonces vía autonómica.
Sogama y el Concello boirense habían sellado un acuerdo pese a las críticas que despertara el proyecto. Primero fueron BNG, PSOE y EU-EG los que se opusieron radicalmente a la instalación de una ecoplanta en Boiro, pero luego se unieron diversas asociaciones, que incluso llevaron a cabo medidas de presión.
El 18 de mayo de 1997, La Voz anunciaba que se intensificaban las acciones de protesta y hacía referencia a la constitución de la Plataforma por un Boiro non Contaminado.
Pero, en este caso, la presión vecinal no influyó y el proyecto acabó materializándose. De hecho, la planta de transferencia de Espiñeira recibía sus primeros residuos, procedentes tanto del territorio boirense como del noiés, en junio del 2000. Pese a la polémica que precedía la puesta en marcha de las instalaciones, desde entonces hasta ahora no fue objeto de queja alguna.