Cuando el alcalde sensato deviene en anarquista

José Manuel Rubín SIETE DÍAS, SIETE VOCES

FIRMAS

A las barricadas! Al alcalde de Ourense le ha salido una sorprendente vena anarquista y amenazó con una movilización callejera en defensa del proyecto del AVE. Fue su forma de responder a la mano tendida por la ministra Ana Pastor que el martes había anunciado en el Senado una próxima reunión con las fuerzas sociales y políticas de Ourense para abordar el futuro ferroviario. A la propuesta de diálogo, el regidor contestó con la «alarma absoluta» ante la posibilidad de que Pastor pretenda «darnos o cambiazo» anulando la estación diseñada por Norman Foster y «liquidando» la variante entre Taboadela y Ourense. La respuesta de Agustín Fernández no fue la de un alcalde responsable de una responsable ciudad que prefiere la negociación a la movilización. El regidor se dejó llevar más de su espíritu de militante socialista que del sosegado talante exigible al líder de la tercera ciudad de Galicia. ¿No es pronto para movilizarse? ¿No es mejor esperar al fin de la negociación? ¿O es que defiende solo el millonario proyecto de Foster cocinado por el PSOE el día anterior a la entrega del poder? Según me parece inadmisible, incluso como hipótesis, que el AVE llegue desde Taboadela por el actual trazado, también me parece un dispendio inadmisible derrochar lo que no se tiene en una estación de diseño para presumir de Norman Foster. Hacía al regidor un hombre sensato pero me temo que su socialismo cincuentón (ese al que se llega pasados los 50 y que está esculpido más por la vanidad del poder que por el ardor ideológico) no es la mejor formar de defender los intereses de Ourense. No me imagino al serio de Agustín Fernández levantando el puño y entonando el himno anarquista: «Aunque nos espere el dolor y la muerte / contra el enemigo nos llama el deber. / En pie el pueblo obrero, a la batalla / ¡A las barricadas! ¡A las barricadas!». No entiendo la mutación pancartera de un alcalde que en el reciente debate sobre la situación del Ayuntamiento esperaba que «xuntos Concello e Deputación en defensa dos intereses de Ourense, academos do Goberno e da Xunta o compromiso definitivo». ¡Quién lo ha visto y quién lo ve!

La frase Fue de Miguel Fidalgo, padre de la patria (por la gloria de Pachi Vázquez) en ese nido de inútiles que es el Senado: «Non imos estar gastando a pasta». Se refería a la que tendría que sacar de su bolsillo (que se nutre de los impuestos públicos) para recurrir la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia que frustró sus aspiraciones de ser trabajador de la Diputación. Es inaudito lo de estos políticos. Jaleaban a sus compañeros de partido cuando derrochaban dinero público a espuertas en centros de interpretación, jardines botánicos y demás (por hablar de algo de lo que nos queda próximo) y son austeros en el gasto cuando el dinero sale de su cartera. Su frase deja intuir sus gustos cinematográficos. Apuesto por la película «Todo por la pasta», de Enrique Urbizu.