Una historia escrita a base de paladas

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

RAMON LEIRO

El Club Naval de Pontevedra lleva 81 años de trayectoria a orillas del Lérez

23 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La historia del deporte en Pontevedra difícil de entender sin el Club Naval. Desde su nacimiento en 1932 bajo el nombre de Club Marítimo, la entidad actualmente radicada a orillas del Lérez ha sido siempre un referente en la promoción de diversas modalidades deportivas.

Si en sus inicios fue el remo la disciplina por excelencia, junto a otras menos relacionadas con el mar como la gimnasia, el piragüismo se introdujo tras la Guerra Civil, con piraguas de tipo canadiense construidas por los propios palistas. Ya en la década de los setenta, coincidiendo con la progresiva desaparición del resto de secciones, el club se centra en este deporte, principalmente en descensos y travesías.

Fruto de esta especialización, los éxitos no tardaron en llegar. Así, uno de los mayores logros en esta etapa fue la conquista del primer Trofeo Príncipe de Asturias de K-4 en 1980. Pero solo un año después, un incendio destruyó las instalaciones del club, obligándole a empezar de nuevo, aunque con la misma fuerza de siempre.

La época contemporánea del Naval de Pontevedra comenzó en abril de 1994, con la construcción del actual puerto deportivo. Hoy es el centro de operaciones del club, donde alrededor de 40 palistas de todas las categorías entrenan día tras día con el sueño de codearse con la élite del piragüismo.

Paco Casal dirige actualmente el destino deportivo de un club que ha apostado históricamente por los kayakistas. Él es el encargado de enseñar los primeros secretos del piragüismo a los que se inician en este deporte, y de sacar el máximo rendimiento a los que ya han despertado su apetito competitivo, una misión que asume con pasión. «La franja para empezar en este deporte suele estar entre los 8 y 10 años -explica Casal-. Los más pequeños empiezan con piraguas de iniciación, más anchas, y lo único que hacen es pasárselo bien, disfrutar de la piragua. Pero en tres meses es raro el chaval que no la domina», añade.

Conforme los chicos van dominando la técnica, llega el momento de dar un paso más. «A partir de los 12 años ya se les mete un poco más de disciplina y entrenamientos más organizados», explica. En esta etapa, los palistas entrenan de 3 a 4 días a la semana, en sesiones de aproximadamente hora y media, alternando el trabajo físico y técnico en tierra con en torno a 45 minutos de trabajo en el agua.

Después llega la competición. La semana pasada nueve palistas de las categorías cadete y júnior disputaron el Campeonato de España de Sevilla. Todo un esfuerzo para el club a nivel económico, pero que se asume para cumplir las ilusiones de los chavales. «Las subvenciones se han reducido prácticamente un 50 %, y cada vez tenemos más difícil sobrevivir», lamenta Paco Casal. Allí, las medallas fueron esquivas para el club. Palistas como Iago Monteagudo o Carla Sieiro tuvieron que conformarse con la séptima posición en sus categorías. Pero todos regresaron con la satisfacción de competir con los mejores de su edad sabiendo que, palada a palada, el éxito está un poco más cerca.

Desde la Base. Piragüismo