El caramelo que nadie quiere

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Apunto de cumplir la mayoría de edad, el OUFF se ha quedado solo. Las instituciones que sustentaban su celebración se ha ido alejando. Primero fue la Xunta y más tarde la Diputación. El área de Cultura del Concello, primero del PP y después del BNG, fue convirtiendo el festival en una gran fiesta política. Hicieron del OUFF su estandarte y no dejaron asomar cabeza. Ni siquiera supieron convertirlo en un referente para los ciudadanos. Ahora el PSOE se encuentra con un chiringuito vacío por dentro, que ha ido perdiendo peso. Un caramelo que ahora nadie quiere.