El Estudiantes Pontevedra trabaja con más de 250 niños en su primera temporada
09 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El Estudiantes Pontevedra cumple este año su primera temporada de competición, aunque sus orígenes se remontan a muchos años antes. El club se creó en el 2012 como fruto de la fusión del Estudiantes dos Institutos y el Baloncesto Base Pontevedra, lo que ha permitido que la nueva entidad dé sus primeros pasos con 17 equipos de distintas categorías, desde benjamines hasta sénior, y más de 250 jugadores.
Miguel Barreiro preside el nuevo gigante del baloncesto pontevedrés, que nació con la vocación de fomentar la base. «Los inicios fueron difíciles», asegura. La labor de coordinación de toda la estructura, que además trabaja también con la escuela de baloncesto del Concello y las de tres colegios de Pontevedra y su entorno, no es tarea sencilla. Por eso, el club cuenta con 18 entrenadores y tres preparadores físicos, entre los que destaca la ayuda del exjugador ACB Cuco Rodríguez, que aporta toda su experiencia para ayudar a que el proyecto crezca.
Superadas las dificultades de los primeros pasos del club, que ha hecho del pabellón del instituto A Xunqueira I su feudo para los partidos de todas las categorías, el presidente reconoce que ahora empieza a disfrutar de la experiencia, y ya tiene claros cuáles son los objetivos. «Este primer año nos hemos centrado en consolidarnos -afirma Miguel-. Y de cara al futuro, aspiramos a tener un equipo sénior fuerte, a consolidar los equipos infantil y cadete en Liga Gallega y contar también con un bloque júnior en categoría autonómica», agrega. De todos modos, el presidente tiene clara cuál es la filosofía que quiere para el club. «Trabajar fuerte con la escuela: benjamín, mini e infantil».
Pero para lograrlo, es necesario un trabajo coral en el que todos los integrantes del club son imprescindibles. Fernando Fernández-Valdés, conocido en el club como Fefo, se encarga de coordinar los equipos, además de entrenar al bloque cadete. Reconoce que el trabajo con los chicos varía en función de la edad, aunque incide en que lo importante es que disfruten con lo que hacen y se enganchen al baloncesto. «Con los más pequeños, lo importante es que lo pasen bien y que aprendan», explica Fefo.
Por eso, más allá de la competición, el club se centra en organizar concentraciones cada dos o tres semanas con los más jóvenes. «Se trata de fomentar el factor lúdico, jugando partidos sin puntuación, y terminamos con una especie de merendola». Porque el Estudiantes Pontevedra ha nacido con la intención de convertirse en un gran club, pero para ello se ha centrado en crear una gran familia.
desde la base baloncesto