El proyecto de reforma del estadio de Pasaron se inició en diciembre del año 2005, cuando Xunta, Diputación y Concello firmaban un convenio de colaboración cuyo objeto era la construcción del nuevo campo de fútbol y de un complejo lúdico-deportivo en A Parda.
El estadio de Pasarón es una realidad, pero en el caso de A Parda, la que tenía que haber sido una tramitación y construcción paralela, el asunto se enturbió todavía más. Tanto, que siete años después el Concello decidió dar un giro radical al proyecto y ahora planea recurrir a la financiación privada vinculando su construcción y posterior explotación con la gestión de las piscinas municipales de Campolongo.
Para ello, el Concello asumió como suyo un plan de viabilidad presentado por la empresa que explota las piscinas, Serviocio, y planea sacar en breve un concurso para la adjudicación de ambas instalaciones. Sin embargo, los planes del concejal de Deportes se ven ralentizados por la presentación de una alegación al citado plan de viabilidad, sometido a exposición pública hasta hace pocas semanas. Concretamente, la alegación la suscribe la la Federación Galega de Empresarios de Ximnasios, que ve un posible caso de «competencia desleal» en el plan municipal. El problema no es tanto A Parda sino Campolongo. La posible ampliación de las salas de fitnes y de musculación pone en riesgo, afirman, la supervivencia de los gimnasios privados, que generan unos 150 empleos en la comarca.