Seso, mentiras y citas de libros

Manuel Villaronga PER SÉCULA SECULORUM

FIRMAS

Con esto del Centenario, como con aquello de la movida, haiche moito ye-yé que, de noite e de día, cuenta las cosas según le va en la romería. Con ello, no hacen más que alimentar viejos y nuevos mitos que, ni en uno ni en otro caso, nada tienen que ver ni con la realidad histórica ni con la realidad actual.

Unos dicen que la historia oficial no refleja lo que de verdad ocurrió. Otros, que el Concello de Carril era anterior al de Vilagarcía. Hay quien afirma que el puerto iba a ser instalado en Vilaxoán; quien dice que llevamos cien años de mentiras; y quien asegura que todo fue un asunto de caciques y que todo se hizo a espaldas del pueblo. El asunto es coger la cita de un libro y especular con lo que fue y lo que pudo haber sido. Como diría nuestro viejo amigo Jack, el Destripador, vayamos por partes. Los ayuntamientos nacieron todos el mismo día y a la misma hora, otra cosa es que unos fueran más importantes que otros, y Carril, sin duda, lo era mucho más que Vilagarcía, pero más importante que Carril era Rubiáns. El puerto de Vilagarcía «debería» haberse construido en Vilaxoán, pero no se hizo y esa fue una de las razones de la anexión de este municipio, que entonces ni siquiera estaba habilitado como puerto. Y claro que hubo caciques -¡era lo que había en la Restauración!- pero no en el sentido que algunos dicen: fueron precisamente los caciques los que se empeñaron en que la unión se retrasara y por una razón lógica: si se unían, perdían poder o tenían que compartirlo con otros caciques. Aquí y en Ourense.

La fusión de Vilagarcía con Carril y Vilaxoán fue un hito histórico, con características singulares: en un solo acto se unieron tres villas y tres puertos que llevaban 500 años conviviendo en una unidad geográfica, Arealonga; por eso estaban condenados a entenderse, con o sin caciques. Coincidió, además, con el debate de dónde ubicar un puerto de interés general y una residencia real, ahí es ná. Y se hizo en la peor época: quiebra de bancos, emigración, paro, crisis económica, descreimiento de la política y pobreza (¿les suena?). Pero aun así salimos adelante, como vilagarcianos, que dirían los del Gadis. Y fue, por último y además, una fusión pionera: lo que nuestros antepasados hicieron en 1913, comenzaron a hacerlo los europeos 60 años después.

Así que tenemos motivos para la celebración. Pongamos un poco de seso y brindemos, pues, con un sorbito de champán y un poquito de rigor. Pero eso sí, como siempre pedía el agente 007, mezclado, que no agitado.