02 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
Vilagarcía cumplió ayer un siglo, un momento para la Historia, algo que festejar en medio de un clima irrespirable. Sin embargo, no hubo fiesta porque no es posible celebrar en ausencia de personas. No seré yo quien cuestione el acto institucional, pero despachar un día tan simbólico con tan escaso bagaje es un error. Ayer el protagonismo era de los vilagarcianos, pero nadie consideró que debían dárselo. No hubo apenas nada para ellos. Y por eso la protesta frente a Ravella acabó mandando tanto.