Vecinos de Salcedo seguían utilizando el molino de Cabanas hasta que se anegó hace meses a causa de las obras del nudo de O Pino
25 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Con arreglo a la tradición, en cada quincena, a ellos les correspondía utilizar el molino determinadas horas del día o de la noche. Ramón Laxe, Josefa Janeiro, Dolores Estévez, Josefa Paz Fernández, Carmen Rodríguez y María Gloria Justo son algunos de los herederos -calculan que más de setenta- del molino de Cabanas, en la parroquia pontevedresa de Salcedo. Y pese a los adelantos de la modernidad y del siglo XXI, ellos siguen haciendo uso de ese derecho para hacer harina al modo tradicional. O mejor dicho, hacían.
En todo este otoño-invierno no han podido utilizar las instalaciones después de que el rodezno quedase anegado tras las inundaciones de noviembre, porque el curso del Gafos, el río que lo mueve en su confluencia con el Pintos, supuestamente fue modificado por las obras del nudo de O Pino. Así, se ha elevado el nivel del río y con las lluvias se formó una gran balsa que impide su funcionamiento.
Pero hasta entonces, periódicamente cada uno venía con su saco de maíz, cogía la llave que dejaba el anterior usuario en un escondite y procedía a la operación, que como dice Carmen, «no tiene dificultad». «No hay por qué abandonar esto -añade Josefa Paz, que fue de las últimas en recuperar su uso-. Este molino era de nuestros abuelos, de nuestros padres, incluso tenemos recuerdos de venir de niños. Duele verlo así, no solo por no poder usarlo, sino porque tiene un valor muy simbólico».
La pregunta sobre por qué seguían usando el molino con los actuales adelantos casi ofende... «No hay color, la textura, el color, el sabor, es muy distinto, es otra cosa -añade Josefa-. Con el molino eléctrico se quema por la velocidad y la calidad desde luego no es igual». En el interior de la construcción hay dos muelas «e as dous moen bastante ben, sempre traballaron estupendamente», agrega Pepe, otro de los usuarios que señala que en sus doce horas podía moler para quince o veinte días. «A fariña de aquí respecto á outra é como a noite e o día, gustaríame demostrarcho», apunta.
Han presentado denuncia contra Fomento al considerar que las obras de O Pino inutilizaron el molino, pero aún no tienen respuesta. Ellos insisten en que si vienen las máquinas, resolver el problema es cosa de días.
«A perdición deste molino foi o eléctrico -subraya Ramón Laxe-. Deixouse de utilizar por iso. Pero mira agora o progreso, non sei se é regreso».