La Xunta tendrá que dar explicaciones en el Parlamento por la situación en la que se encuentra el proyecto del hotel de lujo de Sober solo dos años y cuatro meses después de su apertura. Los socialistas presentaron dos listas de preguntas y una proposición no de ley que insta a la Xunta a negociar con la empresa «fórmulas de negocio» que garantizan su futuro.
Los socialistas hacen hincapié en la fuerte implicación de la Xunta en la apertura de este antiguo palacio como hotel de lujo. Primero porque, según sus cuentas, de los 7,8 millones de euros invertidos en el proyecto alrededor de 3,8 tiene origen público. «O Igape -dicen los socialistas- aportou 2,5 millóns procedentes dun préstamo do Banco Europeo de Investimentos, cun interese igual ao Euribor máis o 0,5%, aos que se engadiron 887.000 euros en incentivos ao investimento e 418.000 do fondos rexionais».
Pero los autores de la propuesta, firmada entre otros por el parlamentario monfortino Vicente Docasar, destacan también que el propio presidente de la Xunta participó en la inauguración de un hotel presentado en su momento «como o de maior nivel de Galicia, con servizos múltiples, heliporto incluído e un prezo por noite que podía chegar aos 750 euros». Y que «a familia da delegada territorial da Xunta en Lugo era propietaria do solo necesario para a construción». Es, resumen en el PSOE, «un ?soño persoal?, como fora definido por altos cargos da Xunta na inauguración, transformado en pesadelo e fracaso.
Inicialmente había acuerdo
Sin embargo, en su momento no hubo polémica por las ayudas públicas a este proyecto. De hecho, en junio del 2011, el parlamentario socialista José Tomé defendió una resolución para que la Xunta agilizase el pago de las que la empresa todavía no había cobrado. Lo recordó ayer la delegada de la Xunta en Lugo al ser preguntada por las críticas del PSOE. Raquel Arias, alcaldesa de Sober cuando empezó a gestarse el proyecto -y autora del discurso que hablaba de la transformación de las rutas del palacio en hotel como «un soño persoal»- asegura que su implicación y la de la Xunta en este proyecto es absolutamente igual que en cualquier otro proyecto. «Los puestos de trabajo son una cosa muy seria y hay cosas con las que no se puede hacer política», zanjó..