Transporte público

Gerardo G. Martín

FIRMAS

El transporte público es uno de los servicios que más preocupan a la ciudadanía, no solo en Vigo. Ahí está el caso de O Val Miñor y O Baixo Miño, que ante la eventualidad de recortes ha sublevado a la población. En Vigo, el descenso de usuarios de Vitrasa, no solo por la reciente huelga, se produce a pesar de la buena práctica de las tarjetas para diversos colectivos que, gracias a la subvención municipal, permiten el uso de los autobuses a un precio notablemente inferior a la tarifa ordinaria. Pero los apoyos a este servicio no se miden solo en dinero, como ha demostrado en estas páginas María Jesús Fuente poniendo de relieve que en no pocas calles humanizadas el ancho del carril destinado al bus es insuficiente. En Sanjurjo Badía, cuando se llevaban a cabo las obras de ensanche de aceras y la consiguiente reducción de la calzada, era un clamor la sospecha de que dos autobuses en distintas direcciones, al cruzarse, lo tendrían muy complicado por lo ajustado de los carriles. Sin duda habrá que ser un iluso para pensar que este defecto se pueda resolver.

Otros problemas afectan al correcto funcionamiento de la concesionaria viguesa. Cuestiones que no necesitan de inversión sino de voluntad política para resolverlos. Por ejemplo, un recorrido por las paradas de Vitrasa nos descubrirá que la mayoría de los espacios reservados para las mismas están casi permanentemente ocupados por vehículos privados. El carril bus es, en zonas como García Barbón, un aparcamiento más para turismos o furgonetas, caso que se da en menor medida en algunos otros lugares. Y no menos problemático es que en calles de un solo sentido aparquen vehículos a la entrada. Problemas que con algunas dotaciones de policía municipal y grúa tendrían solución y nos favorecerían a todos.

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