Ana María Parga López repite como presidenta de Auria después de seis años de paréntesis.
-¿Tocó volver?
-Sí, porque nadie se quiere hacer cargo; se va agregando gente pero tienen muchas ocupaciones y no quieren más responsabilidades. Yo tengo la intención de quedarme solo un año para que se ruede la gente de la directiva, que es toda nueva.
-¿Cómo afecta la diabetes a la sociedad?
-El 10% de la población es diabética y estamos creciendo a un ritmo asombroso; falta ejercicio, hay exceso de comida... Un endocrino no sirve de nada si no se educa a la gente en cómo tiene que vivir. El agravamiento de la diabetes es consecuencia de la forma de vida y esto no lo puede corregir ningún médico; esto solo se hace a través de campañas y si las administraciones se implican.
-¿Se hace más necesario el trabajo con los jóvenes?
-Nuestra experiencia en la asociación es que no participan; cuando son pequeños y adolescentes son sus padres los que participan, pero luego, cuando salen de casa, desaparecen para nosotros. Para la asociación es importante captarlos porque ellos son el futuro; la diabetes es para siempre y ellos deberían comprometerse desde jovencitos y seguir la línea del asociacionismo para mejorar el sistema y la sociedad y para presionar a las administraciones.
-¿A cuántas personas atiende la asociación?
-Tenemos unos 125 socios pero hay muchísima más gente que pasa por aquí, personas que debutan en la enfermedad y muchos otros en situaciones concretas. Por supuesto, atendemos a todo el mundo.