El propietario de un bar coruñés llevaba ocho años sin subir el precio de la bebida. Para el nuevo importe, decidió que fuesen los clientes quienes votasen el nuevo importe
07 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.A. 0,95 euros. B. 1 euro. C. 1,05 euros. Al menos para los clientes de La Habana esta taza de café bien vale un euro, y así lo han decidido con una amplía mayoría. Los asiduos a esta cafetería de toda la vida de A Coruña no tuvieron más remedio que marcar con una X la cantidad que consideraban más oportuna cuando hace unos días, Quique, el propietario, les hizo la siguiente pregunta: «¿Cuánto cuesta este café?». Con más de 50 votos de diferencia, el euro por café se impuso sobre la segunda opción, 0,95 euros. Ni IPC, ni redondeo. Un referendo en toda regla para actualizar el precio del café, algo que no hacía desde hace 8 años.
A 0,85 céntimos, el café de La Habana estaba considerado uno de los más baratos «de Galicia». Quique Nieto hacía meses que pensaba en cómo subirlo, pero tenía cierto reparo por cómo reaccionaría «la clientela de toda la vida y con un nivel adquisitivo medio, porque no hay dinero para nada». Pero llegó a un punto que no pudo más. «Dije ??o lo subo o dejo de poner cafés porque no me compensa??, no gano nada». Así que decidió que fueran ellos mismos los que fijaran el precio. De esta manera, no habría réplica. Durante unos días la cafetería se convirtió en una especie de oficina electoral.
Papeletas, urnas e incertidumbre por el resultado. Hay que decir que la democrática iniciativa fue bien acogida por los usuarios, que incluso manifestaron en repetidas ocasiones que ya iba siendo hora de subir el café. «Alguno me dijo que fue lo mejor que pude haber hecho, que sino cuando lo tuviera que subir de verdad iba a ser mucho, pero, aunque fueron los menos, hubo otros que se quejaron. Por ejemplo, a una chica que antes tomaba el vaso de tubo de 1,20 euros y que ahora cuesta 1,30 le pareció mucha la subida y ahora toma el de 1 euro, que subió 15 céntimos», dice Quique algo extrañado, mientras continúa sirviendo detrás de la barra.
El nuevo precio, que entró en vigor el pasado 1 de febrero, fue toda una sorpresa para el propietario del establecimiento, que siempre apostó por que saldría la primera opción de los 95 céntimos. «Tal y como están las cosas, pensé que iban a escoger la subida menor», explica Quique, que sirve una media de 350 cafés al día.
Sin embargo, los que más han sufrido la subida del café no han sido los clientes, sino los camareros, que aunque tienen menos problemas de cambio, han visto cómo de esta manera se han acabado las propinas. En otras palabras, ahora con una moneda se dan por cobrados. Pero lo que a lo mejor los clientes todavía desconocen es que Quique ha aprovechado la subida para cambiar el café por uno de mejor calidad. «Yo el natural no lo quiero, prefiero el mezcla 85-15 o 80-20, y estoy pagando hasta 6 euros por kilo. Es un café mejor que el de antes». Son poco más de las doce de la mañana, y en la barra del La Habana se acumulan los euros.