Un museo azotado por las olas

Rodri García / María Vidal A CORUÑA / LA VOZ

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PACO RODRÍGUEZ

Los restos de la muralla hallados en la coraza serán musealizados

05 feb 2013 . Actualizado a las 07:08 h.

La cornisa superior de la coraza del Orzán es del año 1900, estaba bajo el pavimento que tenía hasta ahora esta zona y se encuentra en buen estado de conservación. Por ello, el hallazgo ha sido una agradable sorpresa. El resto del trozo de muralla descubierto durante las obras de instalación del monumento a los héroes del Orzán pertenece al siglo XVIII. Son los datos que manejan los responsables de las obras.

Tras la inauguración del monumento, el lunes de la semana pasada, quedaron al descubierto parte de dichos restos arqueológicos, que fueron observados con curiosidad por algunos visitantes. Fue solo durante esa jornada, porque al día siguiente estos restos ya estaban tapados con una lona y varios bloques de cemento sobre la misma.

Fuentes municipales indicaron ayer que en estos momentos el Ayuntamiento y los responsables de Patrimonio de la Xunta están llevando a cabo los trámites administrativos necesarios para garantizar la conservación del hallazgo, ya que «los restos se van a musealizar». El objetivo es integrar estos restos en el conjunto del monumento a los héroes del Orzán. Será un museo asomado al mar y azotado por el oleaje.

«Es un ejemplo del cambio conceptual que se ha producido con el nuevo equipo de gobierno: ser respetuoso con los restos arqueológicos, como ya ocurrió en San Andrés, la coraza del Orzán o en el Parrote», indicaba la semana pasada el concejal Martín Fernández Prado al informar sobre la conservación de otros restos arqueológicos, los que aparecieron en la calle del Marqués de Pontejos.

Cambio de placa

Por otra parte, el monumento a los héroes ya tiene nueva placa. El rótulo, donde figuran los nombres de las cinco personas que fallecieron en aguas del Orzán cuando intentaban salvar la vida de otras personas, ha sido sustituido por otro de letras más grandes y en color negro para que resulte más visible. La premura con la que se selló la placa anterior hizo que el agua se filtrara hasta tal punto que dejó ilegible el grabado, provocando las quejas de algunos coruñeses que se acercaron a visitar la escultura.