Una fusión y una foto

Mientras Irixoa, Aranga y Vilarmaior llevan un año compartiendo servicios, el pacto de Sobrado de febrero del 2012 es solo una intención


A Coruña / La Voz

La gestión política siempre conlleva un porcentaje de propaganda. Y en ocasiones la publicidad lo copa todo, hasta el punto de no dejar recursos ni para desarrollar la propia obra anunciada. En cada cita electoral, los candidatos coruñeses destapan el metro ligero para luego devolverlo al cajón pasados los comicios con el contundente argumento de que el dinero no llega, un factor que curiosamente no suelen considerar de relieve antes de las elecciones.

Un camino similar han seguido las anunciadas revoluciones administrativas. La fenecida mancomunidad coruñesa ha dado lugar a innumerables reuniones infructuosas. Aunque con sus correspondientes fotografías, un bien preciado para buena parte de los que ejercen la política.

Pero esta semana cuatro ayuntamientos pequeños, con algunos alcaldes casi mileuristas, han dado una lección de gestión política que debería ser copiada por los municipios vecinos. Desde hace un año, Irixoa, Vilarmaior, Aranga y Monfero han comenzado a construir un camino de sinergias para rentabilizar sus cada vez más escasos recursos. Sus alcaldes -todos del PP o de formaciones afines, lo que sin duda refuerza la sintonía- han optado por el trabajo silencioso, lejos de los focos y las fotos junto a políticos de otras latitudes u organismos. Así, no han desperdiciado ni un gramo de energía en explicar lo que hacen, simplemente se han puesto a hacerlo y ahora, una vez comprobado que el engranaje funciona, han contado sus obras, resultados y proyectos de futuro. Los cuatro concellos del interior, aislados orográficamente de las grandes infraestructuras, actúan como un único ayuntamiento en aspectos muy concretos, como la gestión laboral, agentes locales o intercambio de maquinaria o escenarios municipales. Todo es de todos. Y todos ganan.

Lo realizado por Irixoa, Vilarmaior, Aranga y Monfero es lo mismo que otros ya anunciaron hace tiempo pero que, por el momento, se ha quedado en un mero anuncio. El próximo mes se cumplirá un año de la reunión de los alcaldes de Curtis, Vilasantar y Sobrado dos Monxes junto al monasterio de esta localidad. Explicaron entonces que iniciaban un camino cogidos de la mano a través de un consorcio de servicios, el tercero en la provincia de A Coruña. Diego Calvo apadrinaba con su presencia una unión que ya hablaba entonces de empezar a operar de forma conjunta en la recogida de la basura.

Cada uno, por libre

Pero casi un año después cada uno de estos ayuntamientos sigue su vida de forma aislada. «Estamos pendientes de que la Diputación nombre a su representante», dice uno de los regidores. Desde entonces, 23 de febrero, ya ha dado tiempo a cambiar el nombre de una unión que aún no se ha producido (de Consorcio de Servicios a Comunidad Intermunicipal de Servicios Consorciados), mientras en Irixoa esta misma semana aún no saben el nombre oficial de lo que han hecho, algo que, por otro lado, bien poco importa a los vecinos.

Aún hay otra diferencia entre los dos ejemplos. En Irixoa, Aranga, Vilarmaior y Monfero los cuatro alcaldes todavía no se han reunido para fotografiarse con motivo de una unión que lleva un año en activo.

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