Discriminación sobre raíles

Gerardo G. Martín

FIRMAS

Los propios trabajadores de Renfe han denunciado el pésimo servicio que nos presta la empresa, poniendo como ejemplo el caso de convoyes con 30 años de antigüedad que circulan entre Vigo y Madrid, con las incomodidades consiguientes, incluida la falta de calefacción.

Algunos dirán que tenemos un maleficio en las relaciones con las sucesivas empresas ferroviarias que ha habido en el país, pero sería más justo calificar el hecho de discriminación sobre raíles. Vigo ha padecido siempre aquel tren que cantó Andrés do Barro, que caminaba «pasiño a pasiño». Si nos quejamos del retraso del AVE con respecto a otras comunidades y del servicio limitado que previsiblemente nos prestará, hay razones históricas para alegar que nos han tratado así desde tiempos inmemoriales. En el XIX, viajar a Madrid exigía ir a través de Portugal, atravesando el Miño en barca cuando no existía todavía el puente internacional de Tui. Y en los años sesenta del mismo siglo se celebró una fiesta popular en Vigo al darse por hecho que las obras del tren iban a ser realidad? aunque por diversas causas aquello fue un fiasco y el asunto se demoró décadas. Es asombroso que nuestros antepasados tuvieran que viajar a Madrid durante tanto tiempo por Monforte y que la comunicación más directa por Ourense-Zamora no fuera realidad hasta los cincuenta, con Franco en el poder.

No sorprende, pues, que Renfe siga la senda de despropósitos. Aún recuerdo aquellos asientos de madera en un momento en que España empezaba a experimentar modernizaciones. Y ahora soportamos críticas por esa cierta prioridad que la ministra Pastor ha impuesto para el AVE gallego. Y algunas quejas llegan desde Cataluña, donde disfrutan de la mejor alta velocidad de nuestro país.

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