La historia del juego, a Ponteceso

La pasión por los juegos, los deportes y la historia ha llevado a Ricardo Pérez y Verdes a poner en marcha una colección sobre la evolución del entrenimiento


El próximo verano, el Concello de Ponteceso tendrá dos de las exposiciones más originales de Galicia. La primera, la del Museo de Arte Contemporáneo Costa da Morte, de la Fundación Torre Pujales, que fue inaugurado en Corme en abril del año pasado. La segunda, la del Museo Etnolúdico Galego (Melga), empieza a tomar forma en la Casa da Cultura de la capital pontecesana y abrirá sus puertas en junio.

Al frente, derrochando optimismo y entusiasmo, está el «aventurero» Ricardo Pérez y Verdes, un hombre de 68 años cuyo currículo es de los que quitan el hipo. Licenciado en cinco carreras (Bellas Artes, Ingeniería Técnica Naval, Magisterio, Pedagogía y Educación Física), en 1998 se convirtió en el primer doctor de Ciencias del Deporte y la Educación Física, profesor honorario de la USC, exdeportista de élite (ostenta el récord de España de lanzamiento de jabalina en categoría cadete, por ejemplo) y exentrenador de las selecciones nacionales de voleibol de Costa Rica, Colombia -allí, cuenta entre risas, a finales de los sesenta, fue secuestrado durante día y medio por las FARC- y España, y un entusiasta coleccionista de libros, juguetes y sellos.

Sabiduría y pasiones que Pérez y Verdes ha plasmado en el Melga, un museo único en el mundo, cuyo objetivo es mostrar la evolución del juego y del deporte tradicional, desde la prehistoria hasta la época actual. «No es un museo del juguete, que para eso ya está el de Allariz», insiste Ricardo mientras muestra algunas de las más de 4.000 piezas que formarán parte de la colección, con la que explicará a los visitantes cómo las sociedades han ido evolucionando paralelas al juego. Como una de las bicicletas con las que el ciclista francés Jacques Anquetil ganó uno de sus cinco Tours de Francia, un pin ball del siglo XVIII, cientos de peonzas compradas por todo el mundo, o la reproducción del Real Juego de Ur, un entretenimiento sumerio considerado el más antiguo de la humanidad.

Pérez y Verdes muestra feliz el futuro museo, que incluirá una zona en la que los visitantes podrán emular a sus antepasados con perindolas, boliches o tirabalas, mientras ofrece una auténtica lección de historia lúdica. «El fútbol no lo inventaron los ingleses, sino el emperador chino Huangdi, que daba patadas a una especie de balón para calentar los pies durante el invierno», «todos los juegos de la Edad Media tienen que ver con la guerra, porque era una forma de entrenamiento para lo que estaba ocurriendo en el mundo», «vivimos en una sociedad individualista, por eso los deportes son cada vez más individuales»...

El fundador del Melga muestra cara a cara el mismo objetivo didáctico que tendrá su museo. «Un museo vivo», en el que también quiere poner en marcha un centro de documentación e investigación sobre el juego y los deportes tradicionales y una escuela de monitores. Y todo ello, antes del próximo mes de junio. «Duermo poco y no paro», explica dejando claro que no es una utopía, que en verano Ponteceso tendrá el primer museo etnolúdico del mundo.

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