Trazos que son puro dibujo

JERÓNIMO MARTEL OURENSE

FIRMAS

Pablo Araujo

«Congostras de pintura» enseña la compleja obra de Moldes

14 ene 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

En las salas 1 -de la planta baja, incluido su altillo- y 2 ?de la primera planta- del Centro Cultural de la Diputación y hasta el próximo día 3 del mes de marzo, expone su importante, original y compleja pintura bajo el título Congostras de pintura Manolo Moldes (Manuel Rodríguez Moldes, Pontevedra 1949, con residencia en Pontevedra). La congostra equivale en primera acepción a una corredoira y en segunda a un barreiro de paso. Moldes ha considerado coloquialmente que esta concreta exposición es una escolma -selección- de su trabajo. En el año 2003, por cierto, el Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC), de Santiago de Compostela, había albergado una exposición antológica de hasta 150 de sus obras, seleccionadas y comprendidas dentro de un arco de treinta años.

Un comentario periodístico realizado al filo de aquella muestra apuntó, acerca de Moldes: «se ha distinguido a lo largo de toda su carrera por vincular su obra a la historia, la geografía y los mitos de Galicia». Y otro comentario igualmente periodístico le presentaba «evolucionado hacia una obra rica en referencias locales que conjugan la tradición gallega con la modernidad». No es de extrañar, ciertamente, la condición de académico de número -en la sección de pintura y grabado- que le concedió en 1997 la Real Academia Galega de Belas Artes Nosa Señora do Rosario.

Además, en ese capítulo de los honores, cuenta asimismo con el galardón máximo de la Bienal de Pontevedra de 1990.

Moldes fue uno de los grandes nombres del movimiento artístico renovador gallego Atlántica, al que se incorporó en su mismo origen, en 1980. Y, por otra parte, justamente sintetiza los años ochenta de la pintura de Moldes el crítico de arte Severino Penelas Figueiras, puntualizando que «el dibujo y la materia singularizarán sus cuadros», si bien lo harán no sin «complicidades con Picasso, Bacon y Tàpies». Por algo el discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes gallega, lo dedicó a la importancia del dibujo en la pintura.

Posteriormente, es desde 1995 profesor de dibujo en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Como pintor, además, es un dibujante riguroso en la forma que oscila entre lo esquemático y lo barroco en el fondo. Y por algo también dedicó en homenaje a Francis Bacon el cuadro titulado Morrendo por non vivir, en su exposición de 2006 en la Galería PM8 de Vigo: conoció su obra en Londres cuando tenía solo dieciséis años y ya nunca la olvidó.

En suma, el crítico de arte Antón Castro define así magistralmente la evolución de la pintura de Moldes a partir de 1993, refiriéndose a «una pintura de fuerte intensidad cromática, de base figurativa, que establece lecturas constantes del vanguardismo histórico y, de manera especial, del análisis totalizador del cubismo sintético y de la simultaneidad del primer Robert Delaunay».

La fórmula del « + O ? »

Moldes, en su exposición individual titulada «+ O ?» («más o menos»), de la Galería SCQ de Santiago de Compostela (2008), inició esa serie de sus pinturas, caracterizada por el predominio del color blanco -el color que es, al mismo tiempo, todos los colores; y, por eso mismo, ninguno-, el negro -que es el no color- y el gris, el color neutro. Dijo el pintor, al respecto: «ahora predomina en mi obra el más y el menos, las cosas son y no son».

Pues bien, dicha serie figura en la presente exposición, ocupando incluso el lugar de honor de la muestra. Es matemática y física. Y expresa -según la revista El Cultural- «una sinuosidad barroca y pintura gestual que la relaciona con maestros del expresionismo abstracto como Pollock». A su vez, la revista Art Spain explica: «En estas piezas la forma se define con trazos ? como si de una pizarra se tratara ? micro-partículas parecen tener vida circulando a través de los campos electromagnéticos y gravitacionales». El caso es que esos trazos son puro dibujo.