«Nunca tuve jefe, pero no tendría problema»

FIRMAS

06 ene 2013 . Actualizado a las 07:04 h.

Da la sensación de que tiene la misma vitalidad a las ocho de la mañana que a las ocho de la tarde. Su tarjeta de presentación es una sonrisa. Estrecha la mano como si siempre estuviese cerrando un trato. Tiene la cabeza tan amueblada como la agenda. Llega unos pocos minutos tarde a la cita, cargado con su inseparable portátil y el Ipad. «Yo estoy siempre conectado a Internet», sentencia Daniel Ramos Lobón, que durante ocho años fue presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de A Coruña y en la actualidad preside la Federación Gallega de Jóvenes Empresarios-AJE Galicia. Para empezar el año charlo con un emprendedor que no pronuncia casi nunca la palabra crisis. Es leo, aunque solo le echa un vistazo al horóscopo de vez en cuando por curiosidad. Cuando tenía 27 años fundó, junto a su socio David Pardo, la empresa Corunet. Ahora, a este biólogo con alma de scout solo le faltan unos meses para llegar a los 40.

La pequeña Clara

Son las ocho menos cuarto de la tarde. Le suena la Blackberry. Es su esposa, María Camino, directiva de Novagalicia Banco, que le pide que vaya al Gadis. «Siempre intento comer en casa, ir a buscar a la niña al cole, y, por la noche, venir antes. A veces es complicado por mi trabajo y el de mi mujer, pero nos apoya la familia», apunta. La pequeña Clara, de 4 años, es una de sus válvulas de escape junto con la práctica de deporte dos veces por semana y las escapadas a Baio. «La mente no se te va nunca de la empresa, para lo bueno y para lo malo. No desconectas del todo, aunque en Baio a veces hay poca cobertura», destaca. Se siente orgulloso de su etapa al frente del joven empresariado coruñés: «Pasamos de cuarenta a trescientos y pico socios. Fuimos modélicos», y ya anunció que no va a presentarse a la reelección para el puesto autonómico. «Soy muy coruñés, pero logramos superar los localismos», asegura. Cree firmemente en el asociacionismo, con lo que será difícil verle lejos de puestos como los que ahora ocupa en el Consello Social de la Universidade o en el comité ejecutivo de la Confederación de Empresarios.

Trabajar contento

Como está en pleno proceso de renovación de la web de su empresa, saca un papel del bolsillo derecho de su chaqueta donde tiene escrito a bolígrafo lo que piensa indicar en la misma. «Nos dedicamos a ayudar a los clientes a aprovechar las oportunidades que para su negocio ofrece Internet». Reconoce que cada mañana va a la oficina (acaban de inaugurar unas nuevas instalaciones al lado del Muncyt) contento e ilusionado, pero dice que podría hacer otro trabajo. «Nunca tuve jefe, pero no tendría problema», asegura. No se ve de funcionario con un horario fijo. «Creo que es muy importante que el sistema educativo oriente bien a la gente. Yo no, no estaría contento, pero otros sí. Hay gente en los colegios que ya destaca como delegado de clase y que podría ser muy bueno en un futuro en gestión de equipos. Hay que saber ver ese potencial», reflexiona.

Le apasiona su ciudad, pero «me veo trabajando en otro lado sin problema. Es cierto que estamos en un corner y con un déficit tremendo de infraestructuras, pero se ha demostrado que desde aquí se pueden hacer muchas cosas. En nuestra empresa, por ejemplo, antes solo estábamos centrados en Galicia, pero ahora nos posicionamos en Madrid y Barcelona», informa sobre su pequeña firma en la que trabajan seis personas. «Tengo un equipo magnífico», presume. ¿Y de la crisis? «El 2013 será parecido al 2012. Peor no puede ser. Todos nos tenemos que sacrificar, pero no pueden pagar siempre los mismos. Hay que trabajar mejor, ser más listos, y lograr el compromiso de los empleados con un proyecto», analiza. La situación actual da para hablar horas, pero Daniel mira el reloj porque se acerca la hora de cierre del súper. «No se reconoce lo suficiente a la gente que monta una empresa», sentencia.

«Estoy siempre conectado a Internet»

«Intento llegar pronto a casa, mi hija es lo primero»