El sector apuesta por regular el mercado para combatir intrusismo y crisis
03 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.«Ecce Homos los hay a diario». Esta afirmación la sostiene la Asociación de Conservadores y Restauradores de España (ACRE), que preside Rosa Tera. Se refiere a la que, sin duda, fue una de las noticias del 2012. La intervención realizada por una no profesional sobre una pintura mural ubicada en el santuario de Nuestra Señora de la Misericordia de Borja y pintada en el siglo pasado por Elías García.
Aquella mujer que estropeó el Ecce Homo de Borja, Cecilia Giménez, de 85 años, acaba de ser fichada como creativa publicitaria. Su mérito, según la compañía Milvueltas, ser la autora de la mejor campaña de márketing. Pese al eco mediático mundial, este caso es uno más de las «miles de acciones no controladas» que se derivan del desorden normativo, según señala Fernando Carrera, director de la Escola Superior de Conservación en Bens Culturais de Galicia, con sede en Pontevedra.
Los problemas que arrastra la profesión son muchos y la crisis económica no ha hecho sino agravarlos. El sector cita una «persistente ausencia» de la conservación-restauración en las direcciones generales de Patrimonio, que son las que definen y ejecutan los proyectos. Como consecuencia, el mercado está «completamente falto de regulación» y puede actuar cualquiera, de ahí el intrusismo profesional. La dependencia de la inversión pública conlleva para la profesión una drástica reducción de las inversiones.
A todo ese panorama se suman problemas internos: titulaciones universitarias y no universitarias, demasiados centros de formación y cierto desorden en la oferta de grados y másteres. Para combatir la situación, el sector tiene en marcha varias vías. Una de ellas es la conformación de asociaciones profesionales. En Galicia está CRG, que reúne a diez empresas y varios profesionales autónomos.
Otro camino es la mejora de las titulaciones. La Escola de Conservación tiene un peso destacado en la batalla iniciada en marzo por la integración de las enseñanzas artísticas en la universidad. La campaña estatal se cerró con 11.465 adhesiones.
Pero el sector entiende que la alternativa pasa por la regulación del mercado negociando con las Administraciones y el resto de profesionales. Una iniciativa es la llamada Declaración de Santiago en defensa da conservación do patrimonio cultural galego, que se presentó el 21 de diciembre. Como primeras medidas citan un plan urgente para la gestión y conservación de aquellos ámbitos del patrimonio especialmente vulnerables y sometidos al deterioro, y la creación del foro del patrimonio cultural gallego.