La Voz reúne a tres empresas afectadas por los impagos de la adjudicataria de las obras
02 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Desanimados y escépticos. Así se sienten los tres empresarios que reúne La Voz y que esperan que Obras, Caminos y Asfaltos (OCA), la adjudicataria de las obras del nudo de O Pino, les pague el dinero que les debe desde el pasado febrero. «A partir de ahora empiezan nuestros problemas de verdad porque a mi entre enero y marzo me vencen pagarés por valor de 160.000 euros», señaló el jefe administrativo de Hierros Arosa. Prefiere no dar su nombre. Cuenta el drama en nombre del gerente de una empresa en la que trabajan 38 personas y que tiene enterrados en la remodelación del nudo 260.000 euros.
Junto a él, Francisco Martínez, de Áridos del Umia, asiente cuando habla su compañero. Se ha visto obligado a presentar el pasado 15 de noviembre un ERE de seis meses para sus 22 trabajadores. A él OCA le debe 243.000 euros. Entre las dos empresas suman una deuda de más de medio millón de euros que no saben cuándo cobrarán. Son una importante representación de los casi dos millones de euros que le adeuda a todas las subcontratas. Ellos le ponen la cara al drama, pero su condición de grandes empresas no hace peligrar su casa, sí su viabilidad. Las más pequeñas están contra las cuerdas. La historia que pone Raúl Barral sobre la mesa deja muy poco espacio a la esperanza. «Hemos tenido que prescindir de los empleados y vender un camión por la quinta parte de lo que lo había comprado. Tenemos la casa avalando la empresa», señala el joven, que ve O Pino como la obra donde enterró su futuro. «Dejé un trabajo estable que tenía en Ence e invertí mis ahorros en la empresa», indica Barral, que espera cobrar los 72.000 euros pendientes de OCA.
Los tres hombres coinciden en que la incertidumbre está marcando este devenir. Están dispuestos a aceptar una quita. «A la empresa les interesaría porque si tiene un nivel de endeudamiento de cien millones, como se dice, le compensa aplicar esta quita, porque si entra en concurso es su muerte», explica Martínez, que viajó a Ourense para conocer al dueño de OCA y «solo me atiende una administrativa. Nunca he podido hablar con él». Fomentó le adjudicó la obra en mayo del 2010 con un presupuesto de 10,9 millones de euros. Subcontrató a veinte empresas que mueven cerca de 250 empleados. Hoy, están paradas. Aunque se creyó en un primer momento que todas están pendientes de cobrar, Martínez confirma que «algunas están cobrando, pero debe ser porque si no afectaría a problemas graves en la obra». Raúl Barral ve injusto que la ley ampare a la Administración pública cuando la adjudicataria debe dinero. Intenta buscar toda la letra pequeña de las leyes para rascar un halo de esperanza de cobro.
Los tres afectados coinciden en que está situación ha llevado a los bancos a cortarles el grifo del crédito. «Si no logramos la refinanciación de los bancos no podremos hacer nada», señalan casi al unísono dos de los afectados. Según han explicado, la Diputación se ha comprometido a mediar para que las empresas que acumulan mayor deuda puedan encontrar respaldo en las entidades financieras. «Trabajamos con una tesorería muy ajustada», señala Francisco Martínez. Desde que se unieron para seguir esa máxima de que la unión hace la fuerza, estos empresarios de la comarca peregrinan semanalmente al despacho de su abogada con la intención de que cada semana les den oxígeno. Ni la Navidad los frena.