El origen de Vigo se tambalea

Antón lois AMIGOS DA TERRA

FIRMAS

La fauna y la flora del parque de O Castro sufren agresiones continuas; la última de ellas, un violento ataque a los patos

24 dic 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Dicen que allí nació la ciudad, y aunque su historia humana es fascinante, el parque de O Castro tiene también su muy digna historia natural en sus apenas 20 hectáreas.

Lo más llamativo de O Castro es su espectacular conjunto forestal, que de momento sobrevive, y que puede dar la imagen engañosa de un espacio natural, pero lo cierto es que, como en el resto de los parques, su vegetación tiene poco que ver con la autóctona. De todas formas, estos espacios, creados artificialmente en el siglo XIX con finalidad fundamentalmente paisajística, conservan ejemplares muy notables de árboles singulares de los cinco continentes, en muchos casos catalogados, y que poco a poco se fueron adaptando a su entorno como las grandes acacias, magnolios, robles americanos, castaños o píceas que ofrecen una variada y cambiante masa forestal, aunque no tenga nada que ver con un bosque.

La fauna asociada a estos espacios es oportunista y se adapta a la presencia humana de forma discreta, aunque buena parte de los mamíferos silvestres que ocasionalmente se podían ver por O Castro han ido desapareciendo. Aun así sobreviven pequeñas poblaciones de micromamíferos, anfibios y reptiles asociados a los cursos de agua y sobre todo a las murallas de la fortaleza. Sus protagonistas son las aves granívoras e insectívoras como páridos de todo tipo, agateadores, herrerillos, carboneros y los eternos gorriones.

Pero en O Castro hay una extraordinaria actividad nocturna protagonizada por aquellas especies crepusculares que toman el espacio cuando desaparece, casi, la presencia humana. Sin detallar los lugares exactos, pues sería poner en peligro a sus protagonistas, en el parque viven diversas especies de rapaces nocturnas (cárabos, mochuelos y autillos) y unas cuantas de murciélagos forestales.

Hasta no hace mucho, todavía existía un tortuoso corredor verde que podía comunicar O Castro con Sárdoma, y de allí a los espacios periurbanos, pero ese corredor ya es casi inviable, con lo que O Castro se convirtió en una isla que resiste como puede la humanización del cemento y la motosierra. El resto de los grandes parques urbanos todavía conservan una delgada conexión natural con el exterior.

Son muchos los problemas del parque. Muchas intervenciones en el patrimonio histórico, como en la musealización del poblado castreño y actuaciones de conservación de la muralla, son absolutamente irrespetuosas con la ecología del entorno y se saldan con talas y pérdida de zonas de refugio, la procesionaria de los pinos avanza velozmente, la erosión debilita y amenaza a varios árboles de ladera las talas esporádicas se siguen produciendo y el vandalismo frecuentemente se la toma con la flora y fauna.

La última agresión se acaba de producir en el terriblemente mal orientado estanque de los patos, donde los árboles sanos y de gran porte se talan sin piedad. Algunos de esos árboles eran refugio para especies amenazadas que hoy son víctimas inocentes de un violento desahucio municipal.

No sabemos qué excusa pondrá el Concello para justificar la agresión forestal, pero si la idea era acondicionar el estanque de los patos y su entorno, además de lo discutible de eliminar la vegetación del entorno dejándolos más vulnerables a los vándalos y a la climatología, podrían haber tenido la precaución elemental de retirar temporalmente a los patos antes de entrar a saco con las motosierras; por una vez el zoo podría haber servido para algo. La imagen de los pocos patos supervivientes agrupados y aterrorizados mientras las ramas caían a su alrededor era muy ilustrativa de la sensibilidad ambiental de este Concello.

CHEQUEO AL MEDIO AMBIENTE o castro

Es el único parque sin una conexión natural con el exterior, aunque antes sí existía

Muchas especies crepusculares

que toman el parque cuando se marcha la gente