La Cámara no comunicó la reestructuración aprobada a la plantilla
19 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Gómez Rivera dirá adiós a la Cámara exactamente un año después de haber llegado a ella. Tomó la decisión en silencio. Tanto, que ni siquiera los vocales del pleno esperaban a que el lunes se pudiese pronunciar en este sentido, a pesar de que los rumores de las últimas semanas lo ponían en el centro de la diana. «Solo me voy porque el 1 de febrero me jubilo y ceso de la representatividad en la Cámara, nada más», explicó ayer Gómez Rivera. Aunque argumenta para su adiós que llega la hora de la jubilación de Novagalicia Banco, la realidad está más cerca del annus horribilis que acaba de vivir. Las cosas han ido de mal en peor. Asumió el cargo a regañadientes al dimitir su antecesor, Francisco Moldes. La institución se quedó con un patrón sin timón. «Cuando llegué, dije que me iría cuando se aprobase la ley de Cámaras a final de año», pero a pesar de que no ha salido adelante la normativa, Gómez Rivera dice adiós.
El balance de este año deja atrás una denuncia contra la secretaria de la institución, Charo Lorenzo, por un delito de negociaciones prohibidas, otra de acoso laboral contra la misma persona, la desaparición de Pontus Veteris y la drástica decisión de aplicar un ERE al 37 % de la plantilla, además de reducir en un 40 % el coste de la plantilla. Las salidas de la Cámara serán acordadas con los afectados, muchos de ellos vinculados a áreas que se puedan externalizar y que todavía falta por concretar. El delegado de personal, José Espiño, reconocía ayer que «nos enteramos de las medidas por la prensa». El presidente tira por tierra esta afirmación y asegura que «la responsabilidad de las decisiones es del pleno y el que marca las pautas, pero los trabajadores tendrán cubiertos sus derechos. Soy el presidente que más veces se ha reunido con su plantilla». Los trabajadores se reunieron ayer para aunar posturas y ver cómo actuar contra las medidas aprobadas sin su conocimiento. Será difícil alcanzar una unidad, pero aseguran que «no podrá quedar como está, habrá que hacer algo».
La imagen de debilidad que muestra la Cámara la convierte en un ente vulnerable para atravesar el temporal que se les avecina y para el que las exigencias que lleguen de Madrid pueden ser la última estocada. La Ley de Cámaras que delimitará sus funciones está pendiente de aprobarse, pero todo apunta a la autogestión.
Consignas de una auditoría
Gómez Rivera no ha sido capaz de capitanear el barco y ha preferido esconderse en las galeras que dar la cara, aunque el viento soplase en contra. El resultado ha sido un rumbo a la deriva. Ha aplicado el plan estratégico elaborado por la Consultora Deloitte -la misma que vio viables las cuentas de Bankia- y que recomendaba las medidas acordadas. El Consello Galego de Cámaras encargó una auditoría de las nueve cámaras y un análisis de cada una de ellas. Gómez Rivera asegura que a partir de ahora se abre un período de análisis para intentar negociar las mejores salidas para la plantilla.