Había oído aquello de dejar al zorro al cuidado de las gallinas o encargar al lobo la defensa de las ovejas, pero nunca había oído eso de encargar a Aqualia un estudio para rebajar el precio del agua. Sin duda, el ingenio del gobierno municipal no tiene límites.
Como todo es empezar, no es de extrañar que después de esta hazaña el Concello se dirija a Fenosa y le encargue un estudio para que los vigueses enciendan las luces de su casa día y noche sin pagar un duro. Tampoco estaría mal que hablara con alguna de las empresas de telefonía móvil para que regalen un Iphone a todos los vigueses con motivo de las fiestas navideñas, y con las concesionarias de los aparcamientos subterráneos para que dejen de dar sablazos a la primera de cambio.
Puestos a pedir, no estaría de más que el alcalde se encargase un estudio a sí mismo para pedirse la rebaja del IBI, del impuesto de circulación, de las multas de tráfico, de la recogida de basura, del depósito de la grúa y del aparcamiento en zona azul.
Claro que el resultado de las negociaciones estaría cantado, igual que el del estudio de Aqualia. Que nadie se llame a engaño ni se haga el sorprendido. Es normal que la empresa concesionaria del servicio de agua diga en su informe que no piensa perder dinero si cambia el recibo del agua para que una parte de los ciudadanos paguen menos. Por si queda alguna duda la compañía deja claro que habrá que incrementar el precio por otro lado, máxime cuando existe un contrato que lo avala.
Lo que ya no es tan normal es que el Concello de Vigo pretenda que Aqualia le regale los oídos y diga que está dispuesta a perder dinero.
Tampoco es de recibo tomar el pelo a los ciudadanos rebajando las tasas por un lado mientras apoquinan por otro.
mariajesus.fuente@lavoz.es
Es normal que Aqualia diga en su informe que no piensa perder un duro