UrbaOurense comenzó a funcionar en el año 2008, pero fue un proyecto polémico antes incluso de nacer. Por aquel entonces, el bipartito de socialistas y nacionalistas gobernaba en la Xunta y la institución provincial consideraba que el ejecutivo autonómico no atendía de manera adecuada las demandas de suelo industrial de Ourense. Así, como contrapeso a Xestur, UrbaOurense comenzó a desarrollar polígonos industriales en diversos concellos, todos ellos gobernados por el Partido Popular, circunstancia que provocó el rechazo de la oposición, que siempre ha calificado la sociedad como un «chiringuito». Además, el principal objetivo de la empresa, que era desarrollar urbanísticamente la finca Mariñamansa, no pudo cumplirse por las trabas que puso la inmobiliaria Flager y por la anulación del PXOM. La crisis económica, con especial incidencia en el sector del ladrillo, ha dificultado mucho la vida a UrbaOurense que, por ejemplo, gastó 800.000 euros en un solar de O Couto con la intención de construir viviendas pero ninguna empresa se interesó por ello.