Ser lo que éramos

FIRMAS

Gracias al ministro Cristóbal Montoro ya sabemos que la crisis tiene fecha de caducidad. Al fin. Empezaremos a ver la luz a finales del 2013, asegura el ministro que también aseguró que no iba a subir el IVA y lo subió, que aseguró no iba a subir el IRPF y lo subió y que aseguró que no tocaría las pensiones y, eso es verdad, no las toca. Así que la crisis acaba seguro. Fijo. Y como toca ir haciendo planes, un taxista me recomendó el otro día que fuera comprando un piso si puedo -en fin- aunque solo sea «como inversión para luego». No sabemos si ese luego será en el 2013 o en el 2023. O más. Pero tiene que llegar.

Mientras, cunde la sensación de que esto de la crisis es una especie de paréntesis, un corchete inmenso que algún día se cerrará para que las cosas sigan su cauce natural, sin que nada haya cambiado. Flop. Borrado de golpe. Reset. Que antes o después volveremos a ser lo que éramos; no se sabe si bueno o malo, pero lo que éramos. Como si todo tuviera marcha atrás. Yo cada vez arrugo más el entrecejo ante esa pregunta. ¿Volveremos a ser lo que éramos? O, desmenuzando un poco la cuestión: ¿Volverán a ser tratados como personas la gente sin recursos y los inmigrantes que acudan a hospitales y centros de salud o seguirán negándoseles las recetas? ¿Volverán a trabajar en el naval vigués los diez mil tipos que se han quedado tirados en la calle? ¿Bullirán las gradas de nuevo? ¿Y las cien empresas que este año suspenderán pagos en lla ciudad: revivirán? ¿Volverán a firmar hipotecas las más de 90 familias desahuciadas en el 2012 en Vigo? ¿Dejarán de plantear EREs las empresas que ganan 123 millones de euros al año como Citroën? ¿La legión deinvestigadores gallegos que se marchan, regresarán?

Quienes se crean la teoría del paréntesis están apañados. No se puede sobrevivir a coste cero.

angel.paniagua@lavoz.es