La etapa dorada de la construcción

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

La zona ribeirense de Abesadas se urbanizó después de gestiones que se prolongaron durante cuatro décadas.
La zona ribeirense de Abesadas se urbanizó después de gestiones que se prolongaron durante cuatro décadas. carmela queijeiro< / span>

Barbanza era testigo a finales de los 90 del inicio del bum del ladrillo

03 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El sector de la construcción, ahora paralizado, empezaba hace poco más de una década a degustar las mieles del éxito. Los principales núcleos de población se encontraban por aquel entonces inmersos en procesos de expansión, alentados por el bum del ladrillo, que motivaban un incremento constante del censo de viviendas.

En este contexto, en el territorio ribeirense se llegó a materializar un proyecto que llevaba cuatro décadas sobre la mesa. La Voz lo detallaba tal día como hoy de 1998: «Ribeira crecerá hacia Abesadas tras cuarenta años de gestiones». Se había llegado ya a un acuerdo con los propietarios de los terrenos. Solo dos meses después, el 25 de febrero de 1999, ya se conocían los pormenores del proyecto: «La urbanización de Abesadas permitirá construir 326 viviendas».

Con mayor o menor acierto, la zona de Abesadas fue urbanizada, posibilitando la expansión de la ciudad. Eso sí, son muchos los que consideran que el diseño elegido no fue el mejor. Si bien es cierto que, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares, en este la mayor parte de las viviendas están ocupadas.

En el mismo contexto del bum del ladrillo se enmarca la noticia que La Voz publicaba tal día como hoy de 1999, sobre lo que estaba ocurriendo en el término pobrense: «El despegue de la construcción en Pobra aportará 156 nuevas viviendas al mercado». Para ver la evolución que estaba experimentando el sector es suficiente un dato que aparecía en dicha información: «En todo 1998 se construyeron tres edificio, que sumaron al mercado inmobiliario 27 viviendas». Por aquel entonces, la zona de A Atalaia era la que registraba mayor actividad en el municipio pobrense.

El bum del ladrillo continuó todavía en Barbanza unos cuantos años, animado también por el mercado de la segunda vivienda. Pero, como todo, tocó techo y ahora, esqueletos de edificios y solares vacíos son la huella de aquella época dorada.