Cicatrices y legado del tiempo ido

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

MARTINA MISER

Símbolo del esplendor de la Vilagarcía de finales del XIX, urge frenar su claro deterioro

02 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace doce años, el catálogo de edificios a conservar en Vilagarcía calificaba su estado de bueno. Hoy, ningún técnico firmaría semejante apreciación. El prolongado tiempo de abandono ha hecho mella en la magnífica mansión de los duques de Medina de las Torres, más conocida por el título de la familia que, por motivos matrimoniales, heredó la propiedad: los duques de Terranova. Con eso y con todo, recorrer su jardín asilvestrado, perderse entre sus interminables pasillos, escuchar a cada paso el eco de tiempos idos, una impresión en ocasiones verdaderamente fantasmal, constituye un auténtico lujo. El peso apabullante del pasado, el humus sobre el que se alza este titán en horas bajas, se impone todavía al visitante

El antropólogo social, el estudioso de la Historia, el televidente que sencillamente disfrute de series como Gran Hotel, rodada en el palacio de la Magdalena, en Santander, se encontrará en este lugar a sus anchas. La zona de servicio, los corredores por los que se movían mayordomos y doncellas, sus baños, sus cocinas, perfectamente diferenciados de la zona habitada por los señores de Medina de las Torres y sus invitados. El hueco en el que, aseguran, funcionó el primer ascensor de la provincia. Todo está todavía ahí. Solo falta el mar, que la carretera litoral a Vilaxoán, primero, y el inconsciente crecimiento portuario, a lo largo de más de un siglo de ceguera, alejaron para dejar su lugar a un paisaje de depósitos industriales.

Hace exactamente un año se conoció un proyecto para refundar la mansión sobre las bases de un hotel de lujo. Poco más se supo de una de las pocas iniciativas que podrían conseguir la salvación de un impresionante pedazo de historia. Extirpado el mar de su orilla, el futuro de la casa de Terranova se orienta, indudablemente, hacia sus magníficos jardines. Brota en ellos un manantial de propiedades terapéuticas al parecer interesantes, sazonado con el recuerdo salobre de las aguas de la ría.

la mansión de los duques de terranova