El Supremo desestima el último recurso del Vecchio

Rodri García / María Vidal A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

E. Pérez

Los arrendatarios del café intentaron sin éxito revertir en los tribunales la decisión de los dueños de concluir el contrato

29 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

«En 15 o 20 días los autos serán enviados a la Audiencia de A Coruña, que los mandará al juzgado, y este deberá pedir la ejecución de la sentencia; pero como seguramente será impugnada, nos ponemos a finales del mes de enero para que sea efectiva». Es el recorrido temporal, aproximado, que apuntaban ayer desde Madrid fuentes judiciales tras la sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo que acordó «no admitir los recursos de casación y extraordinario por infracción procesal interpuestos por la representación procesal de la entidad mercantil Café Vecchio, S.?L.». La sentencia es firme y con ella concluye un proceso judicial que arrancó el 31 de julio del 2009 con la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 8 de A Coruña que estimaba la demanda presentada por los dueños del edificio contra el Café Vecchio. Dicha sentencia declaraba «que la fecha inicial para el cómputo de la duración del contrato de arrendamiento de fecha de 29 de julio de 1996 es el 21 de enero de 1997, con lo que los quince años de duración vencerán el 21 de enero del 2012».

Dicha decisión judicial era ratificada el 16 de enero de este año por la sección quinta de la Audiencia provincial de A Coruña. También a principios de este año, la arrendataria de la cafetería, Lucía Vecino, apuntaba que «es un problema que viene de hace años; ellos nos dijeron desde siempre que no nos iban a renovar y que querían que nos fuéramos; así que primero nos los dijeron de palabra y luego interpusieron la demanda».

La sentencia del Tribunal Supremo viene a confirmar lo que ya entonces adelantaba Lucía Vecino: «Sabemos que no nos van a renovar el contrato, pero de momento el Vecchio no cierra». Desde entonces ha pasado casi un año, y la cafetería que conserva uno de los murales pintados por Urbano Lugrís sigue en pleno funcionamiento.

Sobre los motivos por los que los dueños quieren concluir el contrato, Vecino sostenía que «se trata de un edificio que no está protegido por el Pepri, por lo que se puede reformar por completo, incluida la fachada, y construir de nuevo, con lo cual la renta que reciben se puede multiplicar por cuatro».