La caída de la venta de coches hace mella en los desguaces

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

NACHO FEIJOO

La recogida de vehículos ha caído en picado en los últimos meses

22 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

En los tiempos de vacas gordas, el ciclo de vida de todas las máquinas que nos rodean parecen haberse ido recortando más y más. En cuanto un elemento fallaba, se cambiaba y punto. Pero las vacas han enflaquecido, y con ellas la capacidad de consumo. Así que, ahora, lo que se estropea hay que arreglarlo para prolongarle la vida todo lo que sea necesario. En ese renacer forzoso del reciclaje y las segundas oportunidades, los negocios dedicados a la venta de materiales usados deberían estar llamados a vivir una época dorada. «Pero non é ouro todo o que reluce», nos dicen en uno de los desguaces ubicados en la comarca de O Salnés.

El sector de los desguaces debería ser uno de los llamados a encontrar en la crisis su oportunidad. Las ventas de coches nuevos han caído en picado, y ni siquiera planes como el Pive logran devolver a los concesionarios su actividad de antaño. Ante ese panorama, parecería lógico pensar que las empresas que se dedican a vender vehículos despiezados están en alza. Pero no. «El problema del desguace es que tiene que haber coche usado para desguazar. Y no lo hay», señala Ventura Santórum, del grupo Santórum y Martínez. Aporta los datos de su experiencia. «Si hace dos años se recogían 5 coches diarios, ahora estamos en 2 ó 3», explica. El problema para hacerse con vehículos para el desguace lo notan también en J.M. García, de Padrón. Santi Cutrín, su responsable, reconoce que este año, hasta el mes de octubre, recogió 290 coches. El año pasado fueron 400 los vehículos que cayeron en sus manos durante ese mismo período de tiempo.

«Os concesionarios non venden. E ao non vender, non recollen coches vellos e non se teñen que desfacer deles», explica Cutrín. Con el primer canal de acceso a los vehículos para el desguace cerrado, a las empresas del sector no le ha quedado más remedio que ponerse en manos de los particulares que se deciden a vender aquellos coches que, definitivamente, no sirven para nada.

Ventura Santórum esboza otra posibilidad: la de salir a buscar vehículos arruinados fuera de Galicia. «Antes en la zona de Pontevedra de abastecías, pero ahora ni de broma. Estamos pensando incluso en ir al sur, que hubo inundaciones», argumenta. Santi Cutrín no ve en esos viajes una solución. «Encarecería moito o asunto», dice.

Sin coches para despiezar, las empresas se quedan sin materiales que poner en el mercado. En cualquier caso, el mercado tampoco es demasiado exigente en lo que a cantidad se refiere. En Padrón son contundentes: «as vendas baixaron entre un 30 e un 40 %». Y eso que los precios, dice, también han sufrido recortes y que «un motor que antes podía andar polos mil euros, agora véndese por 600».

Para el grupo Santórum y Martínez la situación es distinta: disponen de un taller mecánico al que la mayor parte de los clientes acuden dispuestos a gastar lo menos posible, y que permite dar salida al material del desguace. «La gente hace los arreglos imprescindibles, siempre buscando las piezas de segunda mano y la solución más barata», explica Ventura Santórum.

Lo que se puede arreglar con un precio también arreglado, se hace. Lo que no, espera. «Los coches ahora están muy mal cuidados. La gente intenta estirar los plazos todo lo posible, y eso se nota también en los talleres. Las pastillas de freno se apuran hasta que ya no queda nada de ellas».

Los principales suministradores, los concesionarios, están notando la crudeza de la crisis