Jesusa, mariscadora veterana, y el joven Santiago temen por su futuro
04 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Han mariscado 16 días en los últimos tres meses. Hace tan solo unas jornadas que volvieron a su trabajo, pero las esperanzas no son muchas. Las cosas no andan bien en la ría de O Burgo. Quedan lejos aquellos tiempos en los que Jesusa Iglesias Cao empezó a mariscar. Tiene 60 años y lleva haciéndolo unos 35. Esas más de tres décadas con la espalda encorvada para recoger el producto que entonces «saía de aquí a toneladas» la convierten en una de las veteranas. En sus comienzos se superaban las 2.300 personas que vivían directamente de la ría. Hoy quedan 72 profesionales a pie y 38 a bordo, «así que imaxínate, e aínda irá baixando». De entre los primeros, Santiago Vázquez García, a sus 35 años, es uno de los más jóvenes. Con la EGB terminada, y con solo 22, se metió en la ría: «Mis dos hermanos ya eran mariscadores. Cuando entré, esto ya no era la bicoca de Jesusa, pero aun así, se podía vivir de ella». Ahora no: el espacio para poder mariscar se ha reducido de forma impresionante, los precios «van tirados» y los furtivos «campan a sus anchas».
¿Se arrepienten? ¿Lo dejarían? Jesusa empezó «por empezar» y ahora es el «oficio» que tiene, ese mismo que tiene que compensar con otra actividad, «porque se non non me dá para aguantar a casa». «Ni para pagar seguro de autónomos», corrobora Santiago. «Estando como estaba a ría cando eu empecei, volvería facelo, pero tal e como está agora, non», dice ella. Santiago es claro: «Viendo la situación, escaparía corriendo». Pero buscar algo distinto al marisqueo, «en la situación actual, no es nada fácil». Sienten pena.
Curioso, o no, que el pasado fuese mejor. Pero con la ría de O Burgo ocurre. «Acabaron con todo: somos un 20 % dos traballadores que fomos», valora Jesusa. Recuerda tiempos en los que se necesitaban «carretillos» para sacar el marisco. Ahora, han pasado de toneladas a kilos.
Ella espera por la jubilación, «e, mentres, traballo todo o que podo». Él, a encontrar algo más interesante. Si pudiese, cambiaría el haber dejado los estudios. «A miña ilusión é que a ría quedase producindo cando eu me fose, porque os meus fillos hoxe non o necesitan, ¿pero se un día lles fai falta botar man dela? E detrás dos fillos veñen os netos...». Pero O Burgo va a menos.
Sus problemas: los bajos precios, el furtivismo y la escasez de marisco