Un grupo de mujeres alaricanas se reúnen semanalmente para compartir experiencias y aprender a valorarse tanto por dentro como por fuera
03 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.«Nacimos nunha época na que non valoraban ás mulleres». Carmen Rodríguez es vecina de San Mamede, una parroquia del Concello de Allariz. Desde hace varias semanas acude puntualmente junto con otras vecinas al centro social. El Concello de Allariz ha organizado el programa Mulleres compartindo y forma parte del grupo de su localidad, ya que la cita también se desarrolla en Queiroás de Igrexa y en Vilaboa. Son las cuatro y media de la tarde y ya están todas alrededor de una mesa. Carmen, Consuelo, Florinda, Teresa y Adoración son solo algunas de las mujeres que viven en esta zona del rural alaricano y que estos días aprenden a quererse algo más. «Coñecemos cousas nosas. Compartimos experiencias. Aprendemos a estimarnos e a valorarnos. Para aprender, primeiro temos que coñecernos», dice Teresa, con el asentimiento del resto: «Pasamos moito tempo das nosas vidas coidando dos demais. E sempre fomos as últimas. Faltaba o noso rinconciño». Hablan de incomprensión, también. «Agora imos falando destas cousas, do que facemos aquí e tampouco o entenden moi ben. Pero para nós é moi bo», relata otra de las mujeres. La técnica en Igualdade del Concello de Allariz, Ana Cardoso, dirige el programa, en el que participan más de treinta mujeres. «O que máis me sorprendeu foi que elas dende o principio entenden que a súa situación corresponde a unha educación puramente machista. E máis no rural. Sábeno e cren que agora é o seu momento».
El programa, de un mes de duración, está a punto de finalizar y hoy toca cuidado personal. Del cuerpo. Cremas y aceites de autoconsumo que les ayuden a ser más felices. Almohadas relajantes y aceite anticrisis, en concreto. Para la primera: melisa cilantro y canela. Y para sentirse fuerte e inspirada en tiempos de recesión: limón, aceite de almendra y oliva, lavanda y tomillo. Dirigiendo el taller hoy se encuentra Zeltia Burgos. Es agente forestal. Pequeños botes con varias esencias para los mejunjes esperan sobre la mesa, junto a un libro de hierbas y varias fotocopias con los remedios. Antes, Carmen pide un aceite bueno para los hongos de las uñas. Enseguida mezcla: aceite, alcohol, hierbas y limón.
Lo importante hoy es que las mujeres conozcan que en su entorno existen hierbas que les pueden ayudar a sentirse mejor. Que pueden y deben utilizarlas como algo habitual. «Antes de nada e para saber se dúas herbas poden mezclarse hai que olelas xuntas», explica Zeltia. Enseguida rulan los botes y cada una de las mujeres abanea los tapones de las esencias para discernir si la mezcla será o no perfecta.
«A lavanda, que é sedante e calmante, pega moi ben co tomiño que baixa a inflamación», explica Zeltia mientras inicia, bajo la atenta mirada de las mujeres, el mezclado de todos los ingredientes, medidos, en un gran recipiente, para más tarde repartir el contenido entre las mujeres.
Toca despedirse. El taller cambiará a esa mujeres y también, seguro, a su entorno.
EN San Mamede (Allariz) UN Viernes DE 16.30 a 17.30
«Pasamos moito tempo das nosas vidas coidando dos demais. Faltaba o noso rinconciño»