«Nos parece injusta -considera Pérez Boga sobre la amnistía fiscal- porque socava la conciencia fiscal del ciudadano y destruye el concepto de generalidad de la Hacienda pública». «Dicho esto -añade-, una vez que ha sido aprobada por el Parlamento, nuestro interés es que cumpla sus objetivos».
-La recaudación está lejos de los 2.500 millones previstos.
-Me preocupa mucho que la recaudación de los dos primeros meses fuera insignificante, apenas 50 millones.
-Y desde agosto el Gobierno no ofrece datos.
-Eso me preocupa todavía más. Será que las cifras no son buenas y no se va a llegar. ¿Por qué? Porque técnicamente la amnistía está muy mal hecha. Es tan insegura que en este tiempo ha obligado a la Dirección General de Tributos a emitir dos informes. Y ha sido recurrida al Constitucional. ¿Cómo va a declarar un defraudador si hay riesgo de que sea derogada?
-¿La amnistía es el reconocimiento del fracaso en la labor de inspección?
-Para empezar, nos afea la conducta. Cuando inspeccionamos a un contribuyente le exigimos que cumpla íntegramente la ley, le aplicamos sanciones... Es lógico que haya quejas en cuanto al rasero con el que se mide a unos y a otros.
-La presión aumenta también sobre el pequeño fraude. Hacienda amenaza con embargar las cajas de los negocios.
-No es malo, porque muchos pequeños fraudes llevan a grandes cantidades de evasión. Le pongo un ejemplo, hay máquinas registradoras que permiten anular el recibo.
-Hacienda lleva unos cuantos años sin aplicar la deflación del IPC a las tarifas del IRPF. ¿Es un fraude al contribuyente?
-En los manuales de Hacienda Pública siempre se ha tratado la inflación como un impuesto. El profesor Quintás, que luego fue presidente de las cajas, nos decía que la inflación es un impuesto a los rentistas.
-Pero con salarios a la baja afecta a muchos ciudadanos.
-Pocos Gobiernos las han deflactado, no recuerdo cuál fue el último. Es cierto que se recauda más por no deflactar que por lo que supone la subida del IRPF. Por ahora, la cuestión no es objeto de debate.