Sacrificio y disciplina como máximas

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

RAMÓN LEIRO

Los infantiles del Club Natación Galaico ya presumen de títulos nacionales

01 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El Club Natación Galaico es un auténtico gigante dentro del deporte gallego. Y es que solo entre sus divisiones de natación y waterpolo, la entidad cuenta con más de 300 integrantes entre todas sus categorías, un volumen de deportistas que solo se puede manejar gracias a un cuerpo técnico experimentado y con mucha vocación formativa.

Álvaro Reiriz representa a ese grupo de entrenadores que se entregan con pasión a su labor. Dirige las categorías infantil, júnior y absoluta, que reúnen a las principales figuras de un club que acaba de reeditar por tercer año consecutivo el título de campeón gallego de larga distancia, uno más de un palmarés que engorda año tras año.

Su trabajo con la categoría infantil, con niños y niñas entre los 12 y los 14 años, requiere un gran versatilidad. Los horarios escolares y las diferencias de nivel le obligan a dividirlos en varios grupos, aunque la mayoría ya tienen una base sólida. «Los infantiles tienen un nivel considerable -afirma Álvaro-. Muchos llevan cerca de seis años en el club. De hecho, entre los que se incorporan desde la categoría alevín, seis participaron en campeonatos de España, y tres obtuvieron medalla», apunta.

Pese a su juventud, muchos ya entienden la natación con un gran afán competitivo. «Los que saben que tienen posibilidades se aplican más -reconoce Álvaro-. Pero el talento influye mucho, y en algunos casos, curiosamente, los que más tienen no son tan competitivos», explica.

Para el técnico, la cualidad más importante para alcanzar el máximo nivel, junto al talento y las condiciones físicas innatas, es la disciplina de trabajo, que la mayoría acatan con una madurez envidiable. «Los de primer año entrenan 6 días a la semana, conjugando trabajo en el agua y en gimnasio», cuenta Álvaro. Y los de segundo año, todavía tienen motivación para hacer un par de sesiones adicionales a las 6 de la mañana, antes de ir a clase. «Este deporte es complicado. Requiere mucho tiempo y sacrificio, y quizá no es tan grato como otros», afirma.

Bea Gómez, el ejemplo a seguir

Una de las grandes ventajas del Galaico para demostrar a los pequeños que el esfuerzo da sus frutos es contar con la olímpica Bea Gómez en sus filas. Álvaro reconoce que es un aliciente para los chavales, y además su carácter ayuda a que se vean reflejados en ella.

«Bea es muy humilde, y es un gran ejemplo para ellos -apunta-. Este año vino a la concentración de pretemporada, como una más, y para los más jóvenes es un espejo donde mirarse». De hecho, hace cuatro años, Bea todavía estaba en edad infantil. Y eso hace que muchos sueñen con emularla en los próximos juegos olímpicos del 2016.