El lugar donde la vida pende de un hilo

raquel iglesias RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

SIMÓN BALVÍS

Más de 28.000 personas pasan cada año por el servicio de urgencias del hospital

28 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El tiempo parece detenerse al atravesar la puerta del servicio de urgencias del hospital de Barbanza. Lo que no cesan son los pasos acelerados y las carreras de los médicos y enfermeras que cada día deben atender a pacientes que han sufrido accidentes de tráfico, politraumatismos o un infarto, entre otros casos que siempre llegan de imprevisto. Ya lo afirma el jefe de la unidad. José Manuel Fandiño, «nunca sabes lo que te va a tocar, tienes que estar preparado para afrontar cualquier situación». Al año, más de 28.000 pacientes pasan por urgencias, lo que supone una media de alrededor de setenta personas al día, aunque en verano pueden llegar a registrarse hasta más de un centenar. Es en esta época cuando también llegan a este servicio del hospital bañistas que han sido rescatados en el mar y que pueden presentar hipotermia. La vida de muchos pende de un hilo.

Un box de críticos y seis camas de observación se reparten por las instalaciones. Todavía no hay una unidad de cuidados intensivos (UCI) y parece que la crisis económica impedirá supuesta en marcha. Con todo, la ampliación del servicio de urgencias se sigue presentando como una necesidad imperiosa para el centro sanitario de Oleiros. Basta con darse un paseo por las instalaciones para comprobar que el espacio no es suficiente, aunque la Consellería de Sanidade no tiene en cartera llevar a cabo un proyecto para incrementar la superficie dedicada a la observación de los pacientes y a la atención de aquellas personas que llegan en una situación crítica. No son pocos.

El helipuerto realiza una media de un traslado cada 35 días y a estos hay que sumar los que se registran en ambulancia al Clínico de Santiago. En el momento en el que surge una emergencia y se valora la gravedad del estado del paciente, desde el servicio de urgencias del hospital de Oleiros se da la voz de alarma al 061 y se expone el caso. Es el médico el que decide en último caso el medio de transporte que trasladará a la persona herida.

Cada paciente, un color

En el hospital de Barbanza funciona desde hace tres años el sistema Triaxe Manchester, para clasificar la prioridad asistencial de las personas que llegan a urgencias. A los pacientes se les asigna un código de color rojo, naranja, amarillo, verde o azul, que indica la necesidad de atención. Todo está controlado al milímetro. En la actualidad, alrededor de 60 personas trabajan en el servicio. Cabe recordar que las urgencias llegaron a a saturarse el pasado invierno, cuando las infecciones respiratorias atacaron a buena parte de la población barbanzana. Entonces podía verse a enfermos por los pasillos, un síntoma más de la necesidad de ampliar un servicio indispensable.