las relaciones entre la Praza Maior de Ourense y Monte Pío han estado lejos de ser fluidas durante el primer mandato de Alberto Núñez Feijoo. Las diferencias políticas entre ambas administraciones han acabado por pasar factura en el día a día institucional. En el período del exalcalde, Francisco Rodríguez, fueron varios los encontronazos. El más sonado y el más prolongado en el tiempo se fraguó ante la disparidad de criterios entre Concello y Xunta a la hora de gestionar la integración de la alta velocidad.
Desde el grupo municipal del Partido Popular se lideró una protesta para demandar el soterramiento de la estación ferroviaria. También rechazaban el proyecto del arquitecto británico Norman Foster, que fue aprobado por un gobierno socialista en funciones. Esa postura fue asumida también por la Xunta, a través del conselleiro de Infraestructuras, Agustín Hernández, y motivó fricciones entre ambas administraciones. Todo apunta a que nada cambiará con la llegada de Agustín Fernández, que ya mostró su intención de continuar en la misma senda al remitir una carta a la ministra de Fomento, Ana Pastor, para retomar las negociaciones en este sentido.
Otro de los frentes abiertos que tendrán que afrontar desde la Praza Maior y Monte Pío es la puesta en marcha del transporte metropolitano. Se trata de una vieja reivindicación, que ya se ha ejecutado en otras áreas metropolitanas gallegas, y que sigue pendiente en Ourense ante la falta de acuerdo entre Concello y Xunta, a la hora de definir el modelo de entrada de los autobuses en la ciudad. En la carpeta de reivindicaciones del socialista, Agustín Fernández, también estará la reanudación de las obras del Centro de Interpretación de Parques Naturales en Eirasvedras. El exalcalde ya había remitido una carta a Núñez Feijoo para urgir la reanudación de los trabajos paralizados en enero.