Marín en el Cíber de Mao

Juana P.Luna

FIRMAS

Picasa

Fue una sorpresa para todos, pero sobretodo para los niños del colegio Centieiras de Fene, encontrarse, ni más ni menos, que con Xaquín Marín en la sala de exposiciones de El Cíber de Mao mientras visitaban con sus profesoras la exposición de sus dibujo, dibujos que abordan temas como las desigualdades, la emigración, la contaminación? y de los que los pequeños no son ajenos, y a su manera opinan y preguntan, a menudo de un modo sorprendente. La suerte fue que en esta ocasión contaron con la presencia del autor y marcharon encantados al cole, emocionados de haber conocido a un Maestro, emocionados de haber conseguido respuestas a sus preocupaciones.

A través de una docena de dibujos, todos ellos de los últimos años, Xaquín Marín nos invita a mirar por ellos, como si lo hiciéramos por ventanas, las cuales, nos muestran realidades muy cercanas, pasadas, eso sí, por el tamiz del humor que tan necesario se hace para digerir los dramas que nos acechan. Recientemente, en una entrevista que Ramón Loureiro hace a Marín en este periódico, en titular, resalta: «Nestes tempos tan difíciles o humor axuda moito a resistir». Sin duda esta afirmación en los momentos que nos está tocando vivir debería convertirse en prescripción médica; el exceso de severidad de los acontecimientos atemoriza a una sociedad castigada por un inestable devenir, la saturación de malas noticias genera en ocasiones que salte este mecanismo de defensa tan importante que nos salva de la locura, que nos desata el corsé e impide que nos ahoguemos: el Humor.

Hay personajes recurrentes en el Universo de Marín: los pies, las cabezas abiertas y llenas de historias que contar, las estatuas... pero si hay uno al que todos conocemos y muchísimos de nosotros amamos, es sin duda Isolino. Día tras día Isolino amanece con La Voz en la página de pasatiempos con una cuestión nueva que abordar y como cada día nos da motivos más que suficientes para no creernos todo lo que vemos. Las reflexiones de Isolino giran en torno a cuestiones de lo más variado poniendo sobre la mesa razonamientos universales, lo cual denota la gran inteligencia de su autor. Isolino no nos habla de personas concretas, ni de noticias de actualidad, Isolino habla del ser humano y de todo aquello que va implícito en ser precisamente eso: humano, así en una fantástica viñeta, nos dice: «O malo da felicidade é que sempre acaba mal». La retranca, la humildad y cierta dosis de sana ingenuidad también componen la personalidad de Isolino, que perfectamente podía ser nuestro abuelo hablando en bajito, enseñándonos sobre la vida, sobre como afrontar nuestra condición de habitantes del mundo.

Y si Isolino es uno de los protagonistas del universo Marín, no podemos olvidar los grandes temas que le preocupan, como la ecología, el medio ambiente que son un motivo de reflexión en el que el autor incide sobremanera, así, vemos en uno de los dibujos como un Tarzán vuela por el aire agarrado a una liana a punto de aterrizar sobre un basurero que está a punto de copar la selva. Otro gran tema, por otro lado tan actual es la emigración y la inmigración unidos a la pobreza, a la falta de oportunidades? temas sobre los que los niños preguntaban y daban su sorprendente y sano parecer al genial Xaquín que los escuchaba encantado.

Contacto en juanaprietoluna@gmail.com y juanaprietoluna.blogspot.com.es

crítica de arte

El Cíber de Mao

Hasta el 18 de octubre

De 10.30 a 13.30 y de 17 a 21.30 horas, de lunes a viernes, y sábados de 10.30 a 13.30.