Un islote que aflora en la cocina meca

CARLOS CRESPO JOSÉ LUIS VILANOVA

FIRMAS

MONICA IRAGO

29 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

No es fácil hacerse con un hueco en la abrumadora y variada oferta de restauración de O Grove. Pero el Areoso va por excelente camino para conseguirlo. Y eso que apenas atesora un par de meses de existencia. El Areoso se ha situado con habilidad, elegancia y, desde luego, muy buenas maneras, en un interesante segmento intermedio. Cuenta con una exquisita decoración que bien podría recordar a la de los restaurantes de vanguardia pero su carta responde a los parámetros de la cocina tradicional gallega con ciertas pinceladas de actualización. A ello hay que añadir una excelente relación calidad-precio. Su propietario, el siempre inquieto empresario meco Gonzalo Naveiro nos advierte de que «hay gente que se asoma, ve el local y se da la vuelta porque cree que aquí se le va a vaciar la cartera. Y nada más lejos de la realidad». Cierto es. En esta ocasión no conviene dejarse fiar por las apariencias, pero en sentido positivo. La excelente puesta en escena, con detalles de arte en la mesa o las servilletas bordadas con el logo del restaurante, no conlleva un sobreprecio en la carta. «Tenemos casi casi precios de tapería», comenta Tere González, responsable del día a día de la casa. Y como prueba exhiben sin problema la carta en la fachada del restaurante.

Una fachada que mira al mar. Como también lo hace su cocina. «Tenemos la mejor huerta del mundo, que es nuestra ría», argumenta Gonzalo. De ella proviene la mayor parte de la materia prima que después Marga convierte en platos que respetan y ensalzan ese inconfundible aroma y sabor marinero que en el Areoso casi todo lo invade.

Sobresale la caldeirada de pescado con patatas panadera y costra de pan, preparada con los peces de roca que cada día proporciona la lonja meca. De ese mismo lugar provienen también todos los mariscos, algunos de los cuales se exhiben en el pequeño acuario con el que cuenta el local.

La otra gran especialidad del Areoso son los arroces. Sería imperdonable quedarse en el consabido arroz con bogavante -que, por supuesto, también lo hay- y despreciar propuestas como el difícilmente comparable arroz cremoso con choquitos en su tinta, el caldoso con frutos de mar o el campesino con vegetales.

Como ya hemos señalado en alguna otra ocasión nos complace toparnos en la carta con el siempre reconfortante caldo gallego. «Lo tenemos todo el año y la gente lo agradece». Seguro que sí. Como también es de agradecer la presencia de una crema de verduras de inequívoco y evocador aroma casero. «Todo lo hacemos aquí con productos naturales. No hay nada de precocinado» nos advierte Tere. Y se nota.

Y aunque, a buen seguro, no es su propósito, el Areoso puede ser incluso un lugar idóneo para un picoteo con gusto. Propuestas originales no le faltan desde luego. Como la ensalada templada de pulpo y vieiras con vinagreta de corales, los espárragos con habitas tiernas y huevas de trucha o el revuelto de marisco con grelos. Y tradicionales, tampoco. Ahí está, como no, el pulpo á feira o la incuestionable empanada gallega.

Como en tantos lugares ocurre, conviene indagar en los platos que Carlos -perfecto e impecable en la sala- cada día sugiere fuera de carta. Así, podemos sorprendernos con unas almejas fritas o con un sargo recién llegado de la lonja.

En el apartado de postres, el Areoso mantiene ese regusto tradicional que tiene toda su carta. Marga borda la tarta de chocolate de la abuela o el flan de queso sobre mermelada.

Nos despedimos con el compromiso de volver. Seducidos por la comodidad, hospitalidad y buen gusto de este islote que aflora en la gastronomía meca.

FICHA

LOCALIZACIÓN

Avda. Beiramar, 32. O Grove. Tlf. 986 733 890

CIERRA

Martes todo el día (excepto julio y agosto)

MENÚ PARA DOS

Croquetas caseras de mariscos; navajas a la plancha con ajo y aceite de oliva; arroz con bogavante, postre y café. Precio: 55 euros (bodega aparte)

EN CLAVE PERSONAL

EL MAR

«Para mí el mar lo es todo» nos dice Gonzalo, curtido navegante, pescador y empresario náutico. «Allí me siento más seguro que en eso que llaman tierra firme»

SU PLATO PREFERIDO

«Soy alérgico a muchos mariscos», nos comenta entre sonrisas. «De los pocos que puedo comer, me encantan las navajas»

AREOSO

«Suena evocador y es un lugar que a todo el mundo que va, le gusta»