Escribía en las páginas de este diario, hace ya más de una década, el siempre añorado cronista local Alonso de la Torre que «para un español de secano lo más importante de unas vacaciones en Marbella es regresar con un buen color bronce. Pero si el veraneo ha sido gallego, lo fundamental es retornar con una buena mariscada que contar. Si no, es mejor que no se presente el lunes en su trabajo».
En Carril, Celso Conde ha sabido aprovechar mejor que nadie esa incuestionable realidad. Hoy, su taberna, conocida popularmente como O Farturas, se ha convertido en auténtico lugar de peregrinación para foráneos y lugareños, atraídos por el magnético poder de seducción de sus desbordantes bandejas de mariscos. «A bandexa impón cando a sacas polo comedor. É o mellor reclamo», reconoce.
Claro que después hay que contar con que el producto responda a las expectativas generadas a la vista. Y ahí es donde O Farturas nunca falla. ¿Las claves? La primera, la elección de la materia prima. «Cada cousa é do seu sitio», nos dice. Las navajas, de O Sardiñeiro, en Fisterra. Las nécoras, los camarones y las centollas, de A Illa. El percebe, de Aguiño... ¿Y las almejas? «¡Home, por Dios! Non presumo de casi nada nesta vida salvo das ameixas de Carril», sonríe. «E podo dicir que a xente que hoxe me serve o marisco é a mesma que mo servía hai 25 anos», y de nuevo aflora el orgullo.
La otra de las claves que dan sona al marisco de O Farturas es la sabiduría a la hora de darle su justo punto de cocción. «Levoume o meu tempo dar con el pero agora sae mallado».
A Taberna do Carril abrió en 1986 como una típica tasca de chiquiteo, condición que, a pesar de la multitudinaria afluencia de comensales en determinadas épocas, aún no ha perdido. «Aínda hoxe segue vindo a tomar viños xente que ten aquí tanta solera coma eu», nos dice Celso sin disimular su tono de satisfacción. Hasta que un día un grupo de A Illa le pidió que les preparara unas navajas. «Gustáronlles tanto que volveron outro día e outro máis, cada vez cunha cousa, e así empezou a taberna do marisco».
En O Farturas hay carta, claro, aunque pocos son quienes hacen uso de ella. Quien más, quien menos, se pone en manos de las sugerencias de Celso, bromista irredento. «A xente ven polo que ven e eu trato sempre de satisfacelos». Y para ello no necesita de una retahíla enorme de complicados platos de difícil enumercación.
Además de los mariscos, A Taberna do Carril cuenta también -y cada vez más- con una tentadora oferta de pescados. «Sempre salvaxe. Nesta casa, mentres eu estea aquí non entra un peixe de piscifactoría». Sobresale el trabajo en la plancha con el rape y el lenguado, si bien no le desmerece la caldeirada. «A allada non a atoparedes mellor», nos reta.
Y, cómo no, el «eterno marisco de cortello», la alternativa para quienes optan por no asomar su plato al mar. La zorza o los pinchos morunos, bañados en su propia salsa y acompañados de unos pimientos de Padrón apenas desmerecen en nivel de tentación. Los platos de jamón, de chorizo o de queso devuelven a las mesas de O Farturas ese imborrable sabor de taberna popular que nunca ha querido perder, y que tan bien le sienta, con jarras blancas sobre la barra de madera entre risas, bromas y el tintineo de las copas.
O Farturas es hoy un ineludible punto de referencia en el panorama de la hostelería arousana. Incontables son las referencias que sobre el local figuran en guías, blogs y páginas de internet. «Este ano viñeron máis estranxeiros que nunca. Vou ter que aprender algo de inglés».
FICHA
LOZALIZACIÓN
Travesía da Xalda, 3. Carril. Vilagarcía. Tlf.: 986 507 876
CIERRA
Lunes todo el día, incluso en agosto («O descanso é sagrado»)
MENÚ PARA DOS
Una bandeja de mariscos y una botella de albariño. Precio por persona: 35/40 euros
EN CLAVE PERSONAL
¿Su marisco favorito?
«Gústame todo e non me aburre, pero onde estea unha boa nécora macho...»
¿Qué come los lunes?
«Peixe ou carne»
¿Le gustaría tener un restaurante?
«Non, confórmome co que teño. O que igual si que fago é ampliar a taberna»
¿La taberna solo puede ser «do Carril»?
«Si, só. Ofrecéronme moitas veces ir para outras cidades pero o meu sitio é aquí»