La gimnasta isleña lleva 6 años dedicada a un deporte del que se enamoró con 4
22 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.¿Qué es lo que más le gustaba a usted con 4 años? La mayoría de la gente tendría problemas para contestar a la pregunta, más allá de generalidades como jugar con los amigos de la tierna infancia, ir a la playa en verano, o las visitas a casa de los abuelos. Rocío Otero Agra no lo duda. Lo que más la emocionaba entonces era «ver la gimnasia en los Juegos Olímpicos por la tele».
Pasar de la contemplación a la práctica le llevó a esta joven isleña (14 de febrero de 1996) bastante tiempo. Tanto, como seis años. Hasta que, con el visto bueno de la familia, se enroló en las filas del Club Ximnasia Rítmica Arousa de A Illa. «Llevaba tiempo siguiendo a una prima que estaba en el club. Iba a verla a entrenamientos y a los campeonatos en los que participaba. Y cada vez que había gimnasia rítmica por la tele, no me la perdía. Un verano me apunté a la escuela del club». Tenía 10 años. Y allí hasta ahora.
Durante 3 temporadas tuvo que desplazarse desde Vilagarcía, donde vivía entonces, hasta A Illa para acudir lunes, viernes y sábados a las sesiones de trabajo con el equipo. Diez horas semanales de entrenamientos. Una prueba más de su pasión por un deporte que, bien mirado, dispone de todos los ingredientes para enganchar a las niñas. Trajes vistosos, música y baile, y un atrezzo con cuerdas, cintas, pelotas, aros y mazas.
La satisfacción, en el trabajo
Pero lo que realmente motiva a Rocío de la gimnasia rítmica es «el esfuerzo que hacemos, y la muchísima recompensa que recibes. Si te esfuerzas, las cosas que trabajas acabarán saliéndote bien», asegura. La joven no quiere nada regalado. Porque tiene muy claro que lo bueno sabe mejor si sale del sudor de la frente, y no de atajos o condiciones ajenas a los méritos personales.
Así es como Otero ha cosechado junto a sus compañeras del C.X.R. Arousa cuatro títulos autonómicos y dos subcampeonatos en conjuntos de promoción a lo largo de los últimos seis años. Y por esta vía Rocío vio cumplido a finales de la pasada primavera su mayor sueño hasta entonces. Poder estrenarse como competidora individual. Y su debut no pudo ser mejor: campeona provincial y gallega de promoción en categoría sénior.
«Competimos contra nosotras mismas», dice la promesa para destacar otra de las facetas de la gimnasia rítmica que la tienen enamorada. La deportividad. «En los campeonatos conoces a mucha gente, y haces muchas amistades. Y al final, las rivales siempre nos damos un abrazo».
Tanto le gusta este deporte que Rocío no declara debilidad por ninguno de los cinco aparatos ni, ahora que probó las dos, por la competición por equipos o individual. Eso sí, no tiene dudas a la hora de señalar referentes. Almudena Cid, la más mediática de las gimnastas rítmicas españolas. Y la ucraniana Anna Bessonova, bronce en los Juegos de Atenas y Pekín. ¿Y la gimnasia artística? «No me tira. La gimnasia rítmica es más expresiva».
El nuevo sueño de Rocío es llegar a participar en un Campeonato de España. ¿Su techo? Ella solo piensa en trabajar y crecer. La receta de la recompensa.
mirando al futuro rocío otero agra