El Chuac, de A Coruña, aplica los últimos avances en genómica para personalizar el pronóstico y tratamiento en caso de cáncer gástrico
12 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Que la mayor parte de ADN resulte útil y ya esté catalogado en el proyecto Encode es, sin duda, la noticia científica del año, pero para los legos en la materia apenas significa gran cosa. Qué tiene que ver conmigo y cuándo me beneficiaré de todo esto son preguntas lógicas del ciudadano de a pie. La respuesta es sencilla: las personas con cáncer gástrico que acuden al Chuac coruñés ya lo están haciendo.
En este centro hay un equipo de oncología traslacional que lleva desde el 2006 trabajando en la capacidad de diagnóstico de los micro-RNA lo que, dicho de otra manera, significa que los medicos-investigadores analizan la sangre del paciente y según el numero de ciertas secuencias de ARN concretas que esta tenga pueden determinar la gravedad del tumor y actuar en consecuencia. Y sus conclusiones las acaban de publicar en la revista Journal of Translational Medicine la misma semana que el mundo conocía la terminación de la Enciclopedia de los Elementos del ADN (Encode).
Manuel Valladares, el investigador principal, explica que el objetivo de su estudio no era tanto la publicación en una revista, que también -aporta prestigio al autor y al centro, además de ayudar a otros equipos similares de todo el mundo-, sino poder aplicar a los pacientes los conocimientos que han ido surgiendo en los últimos años sobre el ARN.
Uno de los mayores problemas de los oncólogos es contestar a la pregunta «¿qué pronóstico tengo?» que hacen (casi) todos los enfermos. Y cuanta más información manejen los facultativos, menos dudas tendrán: «Nos preguntamos -dice Valladares- qué define la malignidad de un tumor. El tamaño, los ganglios afectados y si llegó a otros órganos no lo predice todo. Es como juzgar a una persona por su apariencia, por cómo viste. Pero para saber si te puedes fiar de ella la tienes que conocer más». Y eso, molecularmente hablando, es lo que hacen. Así, la presencia de micro-RNA por encima de un cierto nivel en sangre solo se encontró en pacientes con cáncer gástrico y si superan determinadas cantidades tienen más del doble de riesgo de que el tumor se reproduzca. Esto, sumado a toda la información del tumor, les permite diseñar la mejor terapia para cada paciente, ni más agresiva ni menos eficaz de lo que necesita.