«No hay que alarmar, pero hay medusas que son muy tóxicas»

ANA F. CUBA VIVEIRO / LA VOZ

FIRMAS

La presencia masiva de medusas registrada en las playas de A Mariña en los últimos días no sorprende a Luis Laria. El presidente de la Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (Cepesma) sostiene que debemos acostumbrarnos a «la mediterraneización del área del Cantábrico», por la continua subida de las temperaturas.

-¿A qué atribuye la llegada masiva de medusas a la costa?

-Hay masas poblacionales extraordinarias al menos de tres especies y eso va a hacer que durante el mes de septiembre aparezcan en las playas. Hay varios factores que influyen, el factor térmico, la benevolencia climática fuera de lo común en agosto y septiembre va a incidir en esas masas; y dependiendo de las corrientes y el viento aparecerán, unos días sí y otros no.

-¿Debemos asustarnos?

-En el Cantábrico siempre ha habido medusas, pero de forma muy minimizada. Nos vamos a tener que ir acostumbrando a estas circunstancias, la mediterraneización del área del Cantábrico va a ser un hecho en unos cuantos años. A eso se suma el daño grave a los recursos marinos, expoliando poblaciones de túnidos (el atún se alimenta en un gran porcentaje de estos organismos, igual que los tiburones y las tortugas). Al eliminar los depredadores directos hacemos que se expandan las poblaciones de estas especies.

-¿Qué riesgos entrañan?

-Hay ejemplares de Pelagica noctiluca, Velella velella, Physalia physalus y Rhizostoma pulmo. La physalia sería la más peligrosa, aunque no es una medusa, sino una simbiosis de cuatro pólipos, que viven juntos para la reproducción, la alimentación y la traslación (arrastrados por vientos o corrientes). En personas con hipersensibilidad puede llegar a causar la muerte. La más abundante es la pelágica, de toxicidad alta. No deben tocarse; no deben rozar los antebrazos, los muslos, el abdomen, la cara, el cuello... pueden producir erupciones importantes y, dependiendo de la inmunología de cada uno sería más grave (y habría que acudir al médico) o un simple urticante.

-¿Cómo se combate?

-Hay remedios caseros para el escozor: amoniaco o vinagre. Para eliminar los minúsculos arpones que dejan en la piel no vale usar agua dulce ni rascar. Hay que echar espuma de afeitar y, tras unos segundos, retirarla con una tarjeta de crédito. Esto no es suficiente si hay un proceso inflamatorio agudo. Pero no hay que causar alarma.