Alpinistas y escaladores se cuelgan a 350 metros para arreglar la chimenea de As Pontes
02 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El responsable de la reparación de la pieza lo explica así: se trata de una especie de peeling en profundidad para luego extender una buena capa de crema nutritiva. No sería nada especialmente llamativo si no fuera porque la protagonista del tratamiento, la chimenea de la central térmica de Endesa en As Pontes, tiene una altura de 350 metros de altura. Y lo más impresionante: los trabajos de mantenimiento se están llevando a cabo en toda su superficie exterior, es decir, unos 30.000 metros cuadrados.
Formada por un muro de hormigón armado, la madre de todas las chimeneas terminó de construirse hace 38 años y desde entonces ha sufrido los daños naturales que provoca el paso del tiempo, la corrosión de las armaduras, pequeños desprendimientos o fisuras en el recubrimiento de hormigón.
Hace un mes
Desde que se puso en marcha se han efectuado tres pequeñas intervenciones de mantenimiento, pero jamás antes se había actuado como se está haciendo ahora. Hace más de un mes arrancaron unos trabajos que pretenden poner a cero el contador de la chimenea de As Pontes para prolongar su vida y que aguante, al menos, otros cuarenta años. Al menos esa es la previsión de Carlos Montamarta, responsable en Endesa de Ingenierías y Obras en el Noroeste.
A dos alturas
Está previsto que la reparación en la chimenea finalice a mediados del 2013. También se está actuando en una de las torres de la central, de 100 metros de altura. La empresa encargada de las obras, Zut S.A., dedicada a trabajos especiales, está compuesta por operarios con una formación muy específica. La mayoría son alpinistas o escaladores con formación en albañilería, pintura y soldadura. Todo en una misma persona.
Trabajan de distinta forma dependiendo de si es a más o menos de 95 metros de altura. Si es menos, los operarios suben en el ascensor interno hasta esa altura y salen al exterior a través de unas ventanas ubicadas a esa altura. Desde ahí van trabajando con doble arnés y descienden en rápel hasta llegar al punto de trabajo.
En cambio, si el trabajo se hace en la parte alta de la chimenea, los profesionales suben hasta arriba del todo en el ascensor y emplean plataformas motorizadas a modo de andamios que se sostienen mediante un sistema de suspensión diseñado expresamente para trabajar en este chimenea.
Protocolos de seguridad
En una jornada de trabajo habitual, la reparación de la estructura de hormigón ocupa entre el 20 y el 30% del tiempo y el resto de las horas se las llevan los protocolos de seguridad.
Por primera vez en una actuación de este tipo, la empresa encargada ha instalado una pantalla antidesprendimiento. «Un pequeño trozo de hormigón caído desde arriba puede ser hasta mortal», explica Carlos Montamarta.
La climatología es uno de los aspectos que más determina la jornada de trabajo. Por motivos de seguridad, cuando la velocidad del viento supera los 45 kilómetros por hora suena una alarma y los técnicos dejan de trabajar. También se interrumpe la jornada cuando llueve o la niebla impide ver el final de la torre.
Las obras suponen entre el 20 y el 30% de la jornada y los protocolos de seguridad, el resto