El futuro del marisqueo se desvanece por la falta de ayudas

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO

FIRMAS

En la Costa da Morte, el marisqueo a pie a pasado en solo unos años de promesa a desilusión. Solo 120 personas se dedican actualmente a la recolección de bivalvos, una labor que hace solo cinco años ocupaba a más de doscientas, en su mayoría mujeres. Solo la concesión de Camariñas se mantiene en buena situación, con 79 mariscadoras de a pie y 59 tripulantes que pueden recoger almeja y berberecho desde embarcación.

En el desembocadura de Anllóns, la laguna de Baldaio y la ría de Corcubión la actividad se ha reducido más de un tercio desde el año pasado. En los dos primeros casos el problema es la arena, y en el tercero, la contaminación. Todo ello dejaría de ser un problema si la Administración realizara los proyectos de dragado y de saneamiento que tiene pendientes, pero los años pasan y las medidas no se toman. De eso se quejan las presidentas de las agrupaciones, que también protestan porque sus asociaciones no son consultadas a la hora de realizar obras.

Todas las recolectoras consideran que las rías podrían dar para vivir a dos centenares de familias de la zona, lo que, en los tiempos que corren, sería una buena noticia.

La realidad actual es que en tres de las agrupaciones apenas se gana para pagar la Seguridad Social y las perspectivas no son demasiado halagüeñas, a pesar de que los colectivos han pedido ayuda a la Consellería do Medio Rural e do Mar. Solo en Camariñas, donde la entidad está directamente ligada a la cofradía, han observado apoyo suficiente. El problema es que el consumo de moluscos, en época de crisis, también se ha reducido.