El Concello ha tramitado 140 denuncias en las últimas 38 jornadas
24 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La tradición de acampada libre que tiene el municipio sonense durante el verano persiste. El Concello aprobó una ordenanza en el último año para frenar esta práctica, consintiendo la acampada una noche y con permiso municipal previo. «Feita a lei, feita a trampa», dice el alcalde, Luis Oujo, que explica como una parte de los turistas que visitan el término en verano burlan esta nueva norma, que entró en vigor el 15 de julio.
Oujo señala que algunos turistas aguardan al final del día para montar sus tiendas: «Esperan a que a Policía Local peche o turno, sobre as nove da noite, para asentarse. Así, no parte da xornada non aparece reflexado e cando entran ao día seguinte teñen que ir e pedirlles que se marchen». Los puntos críticos son los mismos que en los veranos anteriores: el perímetro del castro de Baroña, el merendero de A Coviña, en Xuño, y la playa de Queiruga.
«Tamén acampan noutros puntos menos vixiados para pasar uns días», revela el regidor, antes de reconocer que «a cantidade reduciuse en comparación con anos precedentes».Hasta la fecha, desde el 15 de julio, la Administración local ha tramitado 140 denuncias. Oujo se muestra severo y asegura que «non cederemos ata que todo o mundo cumpra a norma».
La patronal sonense ha recibido en los últimos días numerosas protestas de algunos asociados relacionados con la hostelería, que aseguran «verse perjudicados por esta práctica», explicaba el presidente de los empresarios, Demetrio Gundín. Mientras, Lui Oujo denunció que este año están robando los carteles que indican la prohibición de practicar la acampada en diferentes puntos del municipio. «Como se colla a algún terá que pagar una sanción que pode ser de 1.000 a 3.000 euros», señala el máximo responsable del Concello.