El inclasificable grupo del aún más inclasificable y audaz músico Santi Ibarretxe actúa esta noche en El Náutico
24 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.? Son la niña de los ojos del responsable del Náutico. Una propuesta audaz, original, surrealista, hípercreativa, divertida e inusual, pero que siempre funciona. «Aunque te guste Bisbal, si vas a un concierto de Primital acabas entusiasmado y descubriendo algo», comenta Santi Ibarretxe, padre de la criatura.
Pero ¿cómo definir un concierto de Primital? ¿Un espectáculo a caballo entre el funk, el cabaret y el gospel? «No hay un estilo concreto. Hay un concepto que lo sobrevuela y le da coherencia a todo, que le da ese ambiente de libertad musical», puntualiza Ibarretxe.
Libertad que incluso traslada a las letras. «Utilizo la onomatopeya como base. Me interesa más la sonoridad que el sentido de los textos», apunta.
Reconoce Ibarretxe que Primital nació «porque estaba aburridísimo de todo lo que escuchaba en la radio». Sin más afán, ni siquiera comercial. Ninguno de sus componentes se plantea vivir de ello. La mayoría, incluido el propio Santi Ibarretxe, son «mercenarios de lujo», músicos de sesión, de grandes giras o creadores de bandas sonoras para cine y televisión.
Pero el creador de Primital va aún más allá. «Quiero salirme de este sistema antes de que caiga y nos echen a todos», dice. «Ya he abandonado por completo el ansia del estrellato o de ganar mucho dinero. Lo que me apasiona es sentir que hago algo que no es un producto, que es de verdad. Y Primital lo es».
¿Y qué piensa cuando le llaman raro? «Estoy acostumbrado porque Primital es ciertamente un proyecto adelantado a su tiempo. Raro y loco me dicen a veces. Pero ¿para quién?».