El alga registra valores bajos para haber superado el ecuador de agosto
21 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.«Un alivio» y «un problema menos». Así ven este verano en Caldas la situación del embalse del Umia respecto a la proliferación de la cianobacteria Microcystis. Sin embargo, la experiencia de años anteriores -se detectó por primera vez en el 2006 tras el incendio de Brenntag y posterior vertido químico al río- exige cautela y ni desde el Ayuntamiento ni desde la Xunta se atreven a echar las campanas al vuelo por si un septiembre seco y con altas temperaturas da la vuelta al escenario actual.
Superado el ecuador de agosto el nivel del alga se mantiene en valores bajos para esta época del año. Según los últimos análisis disponibles en la página web del Sistema de Información Ambiental de Galicia (SIAM) -dependiente de la Consellería de Medio Ambiente-, en la presa de A Baxe había el 13 de agosto 2.250 células de Microcystis por mililitro de agua. En la captación de Segade, de la que se abastece la localidad, la presencia de la cianobacteria es mínima, con 250 células.
El alcalde de Caldas, Juan Manuel Rey, admitió ayer al ser preguntado por esta cuestión que el verano inestable está contribuyendo a que la situación, a estas alturas, no sea preocupante. «Los niveles son bajos y la entrada del manantial, que no depende del embalse, está mejor que otros años», explicó el regidor. El plan B diseñado por el Concello, y financiado por Augas de Galicia, para disponer de una captación alternativa a la presa está en ejecución. Concluida la obra del nuevo depósito de almacenamiento, falta por rematar la construcción de los pozos. Los trabajos marchan «a buen ritmo» y parece, de momento, no haber urgencia al no estar la lámina de agua teñida de verde.
Esa captación se ideó tras la crisis del alga del 2010. Después de aquel verano, la proliferación de la cianobacteria colapsó los filtros de la estación de tratamiento de agua potable (ETAP) de la villa. El abastecimiento al casco urbano se interrumpió y la localidad se tuvo que suministrar con camiones cisterna.
La Microcystis es una cianobacteria unicelular que forma agrupaciones coloniales de tamaño y morfología variable. Puede producir una toxina conocida como microcistina, cuya toxicidad se manifiesta en distinto grado según su concentración en el agua y el tiempo de exposición a la misma, provocando desde leves irritaciones cutáneas hasta problemas gastrointestinales y enfermedades hepáticas. Su aparición en aguas estancadas y eutrofizadas es natural y suele darse con el aumento de las temperaturas y de las horas de luz solar. Para paliar sus efectos, Medio Ambiente tiene en marcha desde julio del 2011 un tratamiento experimental con corteza de eucalipto sumergida en la lámina de agua. Los resultados no son concluyentes. A finales de septiembre está previsto que se aplique una nueva dosis.