En el 2010 y 2011 se limitó el uso de boquillas en alcoholemias
20 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La crisis económica está detrás de la reducción en el número de multas tramitadas por la Guardia Civil de Tráfico que ha registrado la provincia en los dos últimos años. De hecho, entre buena parte del 2010 y el 2011 estuvo vigente una circular interna en el seno del instituto armado por la que se ordenaba reducir el número total de pruebas de alcoholemia debido, al parecer, al coste global que conllevaba la reposición de las boquillas para soplar. A esta circunstancia se sumó también una convocatoria de huelga de bolígrafos caídos que, supuestamente, fue secundada en Pontevedra por algunos agentes y cuyo lema no era otro que «cero denuncias y cero controles». El objetivo de esta movilización no fue otro que responder ante los recortes en la Guardia Civil.
Ante este panorama no es de extrañar que las sanciones de tráfico, según los datos oficiales que maneja la DGT, hayan descendido en las Rías Baixas un 23,26 % en los dos últimos años. Este porcentaje, por otro lado, sitúa a Pontevedra como la provincia gallega en el que la reducción de multas sea más importante -en A Coruña, la disminución es de poco más de diez puntos, mientras que en Ourense no llega a los cinco-.
Mención aparte merece Lugo, provincia en la que no solo no disminuyeron estas denuncias, sino que se incrementaron en más de un 29 % del 2009 al 2011. Y eso que la media a nivel nacional reflejó una bajada de cerca del 22 % en el número de sanciones interpuestas por los agentes de la agrupación de Tráfico.
Gran parte de las multas en carretera derivan de controles de alcoholemia, ya sean estáticos -preventivos- o dinámicos -se realizan a raíz de un accidente, una conducción errática o tras una infracción-. Es por ello que, según indicaron miembros de distintas asociaciones de la Guardia Civil, cualquier medida que implique reducir o minimizar estos controles, «lógicamente repercutirá en el número de sanciones».
En este sentido, recordaron que, en todo caso, lo de las boquillas no fue la única directriz relacionada con las pruebas de alcoholemia. En aquella circular se ordenaba, asimismo, que las pruebas se realizasen a aquellos conductores que presentasen síntomas de haber ingerido bebidas alcohólicas y «de forma selectiva a los demás conductores, a efectos de reducir el número total de pruebas».
Otra circunstancia que también ha contribuido a la reducción de las sanciones, según indicaron estas mismas fuentes, es el hecho de que se realizan menos desplazamientos por carretera. Añadieron que es otra consecuencia más de la situación económica actual, ya que, al igual que han constatado muchas compañías de seguros, la crisis unida al alza del precio del combustible está provocando que los pontevedreses se lo piensen dos veces antes de coger el coche. «Y más si se trata de trayectos cortos en los que cabe la posibilidad de ir andando o de tomar un autobús», concluyeron al respecto.