Hace casi tres décadas que echó a andar el campamento boirense
12 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El verano no sería lo mismo sin los campamentos. En el recuerdo de todos los que han disfrutado del de Espiñeira, en Boiro, quedan las amargas despedidas llenas de lágrimas y los grandes amigos hechos en largas jornadas de juego. Fueron muchos los pequeños que pasaron por estas instalaciones durante años, pero hubo un tiempo en el que la sociedad llegó a temer por su existencia. El 12 de agosto de 1987, La Voz publicaba una noticia en la que se anunciaba que en el campamento convivirían ese estío jóvenes de toda España, aunque también se informaba de la posibilidad de que el Ayuntamiento dedicara los terrenos a un cámping.
Pasaron los años y la cita en Espiñeira sigue celebrándose. Son muchas las entrañables imágenes que allí se han tomado, y en las que se refleja la inocencia de los niños y las grandes amistades que allí se forjaron. Muy especiales fueron las actividades que se llevaron a cabo en el lugar boirense. Cabe destacar alguna de ellas, como la que se vivió el verano de 1995, cuando los monitores organizaron un taller de búsqueda de empleo. La Voz lo relataba así: «Los muchachos debían abandonar el campamento sin disponer de dinero alguno y buscarse la vida para comer ese día. Hubo algunos chicos, muy previsores, que el día anterior a la experiencia salieron a la calle en busca del trabajo que les llenaría el estómago».
Cada verano queda patente en el campamento de Espiñeira que son innumerables los aspectos lúdicos y formativos que para los jóvenes pueden aportar estos jornadas de diversión en las que se aprende de convivencia.