La pontevedresa Marimar Martínez, casada con un italiano, vive en el país helvético desde los 4 años y ahora dirige un local de cosmética
11 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El hogar de Marimar Martínez (Pontevedra, 1968) refleja la diversidad lingüística de su país adoptivo, Suiza, donde conviven varias lenguas desde hace siglos -alemán, francés, italiano y romanche-. Residente en el cantón de Argovia, Marimar habla alemán con su hija Miriam (Suiza, 1992) y se expresa con fluidez en italiano con su marido, Antonino Accardi. Con sus padres, emigrantes retornados a Marín, se relaciona en castellano, y aunque admite que le cuesta escribirlo, se expresa con facilidad y con un leve acento extranjero.
De su infancia en España no recuerda prácticamente nada. «Nos fuimos cuando era muy pequeña», destaca su padre, José Benito Martínez. Él trabajó en una multinacional, desempeñando el puesto de pintor de máquinas. Cuando se jubiló regresó a Marín, pero Marimar ya había formado una familia en Suiza y permaneció en el país centroeuropeo.
En Suiza conoció y se casó con Antonino Accardi, un siciliano que trabaja como diseñador multimedia, páginas de Internet, música, vídeo y audio. Este matrimonio vive en la localidad de Wohlen, un municipio de unos 17.000 habitantes en la región montañosa de Argovia. Allí, Marimar gestiona un local de cosmética y estilismo.
Su hija, Miriam, sigue la estela de la madre y acaba de rematar sus estudios de peluquería este mismo año. Cuando quiera estará lista para poder empezar a trabajar en este sector, que ya conoce por las horas de práctica impuestas en el cuadro lectivo de la academia helvética.
Plena integración
El país alpino está lleno de lugares con encanto que hacen difícil elegir una comarca frente a otra. Marimar Martínez explica que, por ejemplo, entre las ciudades, Lucerna y Zúrich, destacan porque son «muy lindas». Su marido le recuerda otro de sus lugares favoritos, Interlaken, un distrito de impresionantes montañas en el cantón de Berna, en el sur del país.
Pueblos, valles, lagos y montañas convierten a este país del centro de Europa en un paisaje único. «Suiza tiene mucha cultura, ciudades hermosas, muchas montañas lindas, y hay muchos sitios para ver, aunque no siempre haya nieve», señala. En muchos aspectos es como Galicia, pero sin el mar.
Con toda una vida en la Suiza germana, esta pontevedresa se siente plenamente integrada en la sociedad de su país adoptivo. «Como crecí ahí, no noté nada de discriminación o rechazo. Tengo amigos suizos, muchos, y no tengo ningún problema de convivencia», añade. Sin duda, el dominio del italiano, el alemán suizo y el español ayudaron mucho en este proceso.
Su hija Miriam también sabe varios idiomas. Además del alemán, está el castellano, que habla con fluidez, y también sabe alguna palabra y expresiones en gallego. Por su parte, su marido Antonino entiende bastante bien el español, que se ve obligado a practicar necesariamente en sus visitas anuales a Marín.
En tiempos no muy lejanos, en Wohlen y alrededores llegó a haber hasta más de cien inmigrantes gallegos. Ahora apenas quedan unos pocos. La mayor parte regresó a su terruño hace unos años. Ante esta situación cambiante, los Accardi solo hablan en español de vacaciones en Galicia, como este mes de agosto, o al ponerse al teléfono con su familia.
Este deseo de volver a la costa más occidental de Europa no es exclusiva de sus mayores. El retorno a la costa gallega es uno de sus sueños, aunque es algo que los Accardi no se plantean a corto plazo. De Galicia les gusta prácticamente todo, especialmente estar con la familia, el paisaje, el mar y la comida. «Le encantan los pimientos de Padrón», precisó José Benito Martínez.
La privilegiada comida gallega
Galicia también tiene tirón para Antonino Accardi, mucho más que Sicilia. «Yo digo que mi marido es un falso italiano. No le gusta el queso de allí, no le gusta la pasta tampoco, pero no tiene ningún problema para la comida gallega, le gusta toda», concreta Marimar.
A caballo entre dos mundos -la cosmopolita Confederación Helvética y la Galicia de su madre y abuelos- Miriam Accardi es la principal razón de que sus padres sigan en Suiza, según ellos mismos confesaron. La aludida, que prefiere Wohlen, explica que de la tierra natal de su madre las cosas que más le gustan son «la playa y la comida».